jueves, 6 de febrero de 2020

UN CRISTO "HIPPIE"?...



Cristiano Conservador


Mucho 'cristiano' modernizado cree que Jesús era un pacifista, vegetariano, feminista y revolucionario.




Cuando el verdadero Cristo es:

- monárquico (Rey de reyes, Ap. 19:16),- hombre de guerra (destruirá sus enemigos, Ap. 19:15),- come carne (le encanta el pescado asado con vino y pan, Jn. 21:13),- dio diferentes roles a los sexos (1 Cor. 11:3),- y nos manda a someternos a las autoridades civiles que con la espada castigan el mal (Rom. 13:4).


El "cristo hippie" que Hollywood y el mismo mundo tanto les gusta promover, a nadie salva; el único que sigue cambiando vidas es aquel que está sentado a la diestra del Padre (1 Ped. 3:22), puesto sus pies sobre las cabezas de sus enemigos como su estrado (Heb. 10:13), y juzga con justicia al mundo (Jn. 5:22). Su nombre es Jesús de Nazaret, el Cristo, la piedra de tropiezo, que ha venido a ser la "piedra del ángulo" (Salmos 118:22).






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jueves, 24 de octubre de 2019

LA SALVACIÓN NO SE PIERDE...



BCB


LA PERSEVERANCIA DE LOS SANTOS


La Perseverancia de los Santos o la Eterna Seguridad de los Creyentes, es la doctrina Bíblica que nos enseña que a aquellos que Dios ha regenerado y llamado efectivamente a un estado de Gracia (Salvación) no pueden ni total ni finalmente caer de ese estado, sino que ciertamente perseverarán hasta el final y serán salvos eternamente. – Louis Berkhoff, Teología Sistemática.






EL LLAMADO EFECTIVO DE DIOS PARA SALVACIÓN


Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó. - Romanos 8:28-30

¿La Salvación se pierde?, ¿puede una persona ser salva y haber nacido de nuevo y perder después su salvación? La respuesta de acuerdo a La Biblia, la cual es La Palabra de Dios es NO. Por muchos años este ha sido un tema de discusión y un tema de preocupación para verdaderos creyentes que han sido mal enseñados y motivo también de una falsa seguridad para personas que nunca nacieron verdaderamente de nuevo. En Romanos 8:28-30, Dios por medio del apóstol Pablo nos dice que Dios en una eternidad pasada conoció a todos aquellos que habían de creer y los predestinó para que fueran conforme a la imagen de Su Hijo Jesucristo, para que Él sea el primogénito entre muchos hermanos. Al decir que Dios los “conoció”, no se está refiriendo a que le fueran presentados o que antes no los conociera, pues Dios mismo los creó, este conocer se refiere a tener una comunión íntima y a estos, a quienes conoció, les fijo un propósito antes de que su vida comenzara, esto es predestinar, y ese propósito el cual es el fin de la Salvación es hacerlos conforme a la imagen de Jesucristo, no en poder, o majestad, sino en santidad y justicia, ambas cualidades atribuidas a ellos por Jesucristo y su obra redentora. La Biblia nos dice que Dios tiene un Hijo único que es Cristo, los creyentes somos hijos adoptivos (Romanos 8:15; Gálatas 4:5; Efesios 1:5) es por ello que habla de que Jesucristo es el primogénito entre muchos hermanos y primogénito NO se refiere al primero en ser creado, sino al primero en importancia entre los hijos de Dios, pues Él es Dios mismo.

La seguridad Eterna del creyente nos es revelada, entre otros muchos pasajes, en Judas 1:24, aquí se nos dice en una hermosa doxología, que Dios es poderoso para guardarnos sin caer y presentarnos sin mancha delante de Su Gloria con gran alegría. No fuimos nosotros quienes ganamos la Salvación y no somos nosotros quienes tenemos el poder de guardarla, si dependiera de nosotros la perderíamos. Al hablar de la seguridad de la Salvación, NO significa que por ser una salvación segura y eterna nosotros podamos vivir sumergidos en pecado y que de todos modos somos salvos, la evidencia de haber sido verdaderamente salvos es el arrepentimiento y la conversión (dar la espalda al pecado y novedad de vida) que acompañan al creyente toda su vida. Un verdadero creyente puede tropezar y pecar, pero no practica el pecado, NO vive en pecado. Alguien que afirma ser creyente y hace del pecado su forma habitual de vida, sólo está dando evidencias de una FALSA profesión de fe. En Romanos 8:30, vemos que a todos aquellos que Dios predestinó para ser a la imagen de Cristo Jesús, a estos llamó a Salvación, los justificó atribuyéndoles la justicia de Jesucristo quien vivió una vida perfecta, y a estos también glorificó. Si observamos el texto NO dice que Dios a los que llamó los justificará en el futuro y los glorificará en el futuro, alguien que ha sido conocido por Dios y predestinado para Salvación, ya ha sido justificado en la obra de Cristo y posicionalmente ya ha sido glorificado.

Aunque como vemos en los versos anteriores de este capítulo 8 de Romanos, aún estamos en un cuerpo de pecado, que sufre, se desgasta, se enferma y muere, aun somos atribulados por los problemas de la vida y aun sufrimos una constante batalla contra el pecado que mora dentro de nosotros, sin embargo, ya hemos sido Salvos y la salvación que Dios nos da es ETERNA, no es por unos pocos días, meses o años, NO PUEDE PERDERSE. Decir que una persona cree para después perderse equivaldría a decir que Dios lo conoció, lo llamó, los justificó, pero NO fue capaz de glorificarlo, esto NO es así. Sabemos a la luz de La Palabra de Dios, que El que comenzó la buena obra (trayendo a una persona a salvación) la perfeccionará (Filipenses 1:6); sabemos en Quien hemos creído y podemos estar seguros que Él es poderoso para guardar nuestro depósito hasta el día de Cristo (2ª.Timoteo 1:12) y también sabemos que DIOS ES PODEROSO para guardarnos sin caer (definitiva y totalmente) y presentarnos sin mancha delante de Su Gloria con gran alegría (Judas 1:24).

¿Quiere decir esto que todas las personas que repitieron una oración, pasaron al frente de una iglesia o levantaron la mano en una reunión evangelistica son eternamente salvos? La respuesta es NO. La Salvación autentica NO consiste en rituales o actos externos. En primer lugar para que una persona sea realmente salva tiene que haber actuado el Espíritu Santo provocando el arrepentimiento por sus pecados (Juan 16:8), esta es la forma en que El Padre trae a Cristo a los que han de salvarse (Juan 6:37), ese arrepentimiento los guía a reconocer a Jesucristo como Salvador, quien tomó el castigo que ellos merecían como consecuencia de todos sus pecados y rebeliones, y reconocerlo también como Señor de su vida, alguien a quien están dispuestos a conocer y a obedecer, la obediencia a Jesucristo es obediencia a Su Palabra, solo cuando una persona es obediente a La Palabra de Dios puede afirmar verdaderamente que ama a Dios. Esta obediencia no significa santidad perfecta e impecable, todos pecamos y un creyente verdadero puede caer en pecado, pero no hace del pecado su forma habitual de vida, obediencia es disponer nuestro corazón a obedecer Su Palabra a pesar de nuestra debilidad, de nuestros fallos y errores.

Alguien decía que la Salvación NO se pierde, sino que se “devuelve”, esto no solamente NO es Bíblico, no es ni siquiera realista. Alguien que ha sido salvo, que ha recibido el perdón de pecados, que sabe que ha pasado de muerte a vida y que ha sido salvo de la condenación eterna que justamente merecía en pago a sus pecados y que sus ojos han sido abiertos a todas estas verdades, ¿podría ser tan necio como para conscientemente y por su propia voluntad “devolver” la salvación y caminar con los ojos abiertos a una eternidad de condenación? La Salvación no se pierde y no se devuelve, Dios es poderoso para guardarnos sin caer definitivamente y en El confiamos, tenemos Su Palabra.


IDEAS EQUIVOCADAS ACERCA DE LA ETERNA SEGURIDAD DEL CREYENTE

#1 El “cristiano” caído

Como vimos, la evidencia de haber sido verdaderamente salvo no es haber repetido una oración, haber levantado la mano, o haber pasado al altar de una iglesia, no es haber experimentado un momento emocional y haber llorado, no es haber sido bautizado o servir dentro de una iglesia, mucho menos el dar dinero regularmente en una iglesia, la evidencia de ser verdaderamente Cristiano es haberse arrepentido sinceramente de sus pecados y haberse convertido de ellos, esto significa darles la espalda, cortar con el pasado y vivir en obediencia a Jesucristo, la evidencia es una vida transformada por el poder de Dios al estar siendo guiado por El Espíritu y no de manera mística o inexplicablemente sobrenatural, sino utilizando el intelecto que Dios le dio para conocer Su Palabra y obedecerla, la evidencia de ser un verdadero creyente es LA PERMANENCIA en El Señor, una persona que está en Cristo lo está ETERNAMENTE. La idea del “cristiano caído” aplicado a alguien que “conoció” al Señor, para apartarse después y vivir de acuerdo al mundo y sus pasiones NO ES BIBLICA, es un mito que hace reposar a muchas personas en la falsa seguridad de que son creyentes y ha sido perdonados cuando su vida da evidencia de que aun necesitan arrepentirse y nacer de nuevo. 

Estas personas entran en la categoría de quienes rehúsan creer en Jesucristo y no tienen la vida, sino que LA IRA DE DIOS permanece sobre ellos (Juan 3:36). Una persona que dice ser cristiano y abandona la fe, está dando evidencias que salió de la fe porque no estaba verdaderamente en la fe, pues si hubiera estado en la fe no se habría marchado y si se marcha es para hacer evidente que su fe NO era verdadera. (1ª. Juan 2:19). Alguien me decía que este pasaje de 1ª.de Juan se refiere al anticristo, pero Juan al hablar del Anticristo dice que “viene” en futuro, pero agrega que “ahora” en presente, han surgido muchos anticristos y luego habla de quienes no permanecen en la fe. Hay quienes hablan de apostasía reversible, Bíblicamente si una persona se va al mundo, vive como incrédulo por años y luego “vuelve al Señor” y permanece en El Señor, no está “reconciliándose” con Dios, está naciendo de nuevo por primera vez.

#2 El “cristiano” carnal

La Iglesia Cristiana desde sus inicios ha tenido un elemento permitido por Dios por alguna razón: la cizaña. En términos naturales la cizaña no es una “mala hierba” es una planta similar al trigo, la diferencia consiste en que sus granos son más ligeros y pueden ser tóxicos, a simple vista podría y en su etapa de desarrollo puede ser confundida con trigo, es por eso que Dios advierte en la parábola que no la arranquen porque podrían arrancar trigo también, alguien decía que la diferencia consistía en que no tenía fruto, pero según la definición del diccionario de la RAE, tiene fruto, pero es un mal fruto (ver Mateo 7).

Dentro de la Iglesia habrá siempre personas que “creen” pero que no son renovadas, no dan buenos frutos, y no obedecen la Palabra, habrá quienes llegaron por necesidad (enfermedad, necesidad económica, etc.), quienes llegaron buscando fama, prestigio o el amor de otras personas, o bien por lucro y avaricia, este tipo de personas, se congregan, oran, alaban, ofrendan, pero no conocen a Dios. En Tito 1:16 Dios por medio de Pablo nos dice que hay quienes “Profesan conocer a Dios, pero con sus hechos lo niegan, siendo abominables y desobedientes e inútiles para cualquier obra buena”. ¿Son cristianos “carnales”? No, simplemente NO son cristianos.

#3 Si la salvación NO se pierde, ¿quiere decir que podemos vivir en pecado y seguir siendo salvos?, ¿es esto lo que significa “Salvo siempre salvo”?

Una objeción a la eterna seguridad del creyente es decir que quienes creemos que la salvación no se pierde, creemos que una persona que ha sido salva como ya no puede perderse, puede vivir como quiera, pecar cuanto quiera y de todas maneras será salvo, pero esto es una MALA interpretación. Como vimos ser salvo no es solo hacer tales o cuales actos religiosos, es dar evidencia con su propia vida que su naturaleza ha sido transformada y que ahora ama al Señor que antes odiaba, y ahora odia el pecado que antes amaba. Alguien que sigue teniendo el pecado como forma habitual de vida y que lo practica constantemente sin arrepentimiento ni pesar, está mostrando que NO ha nacido de nuevo, podrá ser religioso y llamarse a sí mismo creyente o cristiano, podrá llamarse pastor o “apóstol”, pero NO es verdaderamente salvo, sus pecados NO han sido perdonados, él no ha sido transformado y en el día final tendrá que responder delante de Dios por ellos. No hay nada más trágico que llevar una vida religiosa auto engañándose por ignorancia voluntaria de las Escrituras para ser confrontado por Dios con una vida que no da evidencias de un nuevo nacimiento. (Mateo 7:21-23). La expresión “salvo siempre salvo” NO significa que somos salvos NO importando como vivamos, lo que significa es que, si hemos sido verdaderamente salvos, lo seremos Eternamente, es decir SIEMPRE.


OBJECIONES A LA ETERNA SEGURIDAD DEL CREYENTE

#1 La principal objeción es decir que la Biblia enseña que si se pierde.

Quienes rechazan la Eterna Seguridad del Creyente, es decir quienes afirman que la Salvación puede perderse, toman como base pasajes que según ellos enseñan que la salvación se pierde, por ejemplo: Mt.24:24; Fil.2:12; Col.1:23, etc. Todos esos pasajes pueden indicar que la salvación se pierde SÓLO SI los aislamos de su contexto inmediato y del contexto general de la Biblia, es decir si los interpretarlos mal. Veamos algunos ejemplos:

Mateo 24:24 y el pasaje paralelo de Marcos 13:22, son utilizados para decir que los falsos cristos y falsos profetas engañaran aun a los escogidos, en este caso es fácil entender el pasaje solo poniendo atención a lo que realmente dicen: en Mateo leemos “para así engañar, DE SER POSIBLE, aun a los escogidos” y en Marcos leemos “para engañar, SI SE PUDIESE HACER, aun a los escogidos”. Las señales se efectuarán con tal naturaleza y tal poder que si fuera posible engañarían aun a los escogidos, NO dice que los van a engañar, no dice que sea posible, dice que esa es su intención.

Mateo 10:22 “…pero el que persevere hasta el fin, ése será salvo”, este texto es repetido en conexión con la profecía de la destrucción de Jerusalén (Mateo 24:13) y es reiterado por el autor de Hebreos como una advertencia para “mantener firme la profesión de nuestra fe” (Hebreos 3:6,13; 6:4-6; 10:26-29,38-39). Así como “el retirarse para perdición” (Heb.10:39) es evidencia de la falta de raíz desde el principio en la profesión de fe de una persona (Luc.8:13), el perseverar hasta el fin es una evidencia de la autenticidad de esa profesión de fe. Este pasaje NO habla de que la salvación se pueda perder, sino de que la verdadera fe es la que persevera hasta el fin. Tomado por si mismo, este verso podría implicar que la salvación puede ganarse por permanecer fielmente. Sabemos que no puede significar esto pues a través de toda la escritura la salvación es presentada como el don gratuito de la gracia de Dios a través de la fe (Efesios 2:8-9). Tampoco puede significar que los que permanezcan fielmente en Cristo serán salvados de muerte física; el verso anterior predice la muerte de algunos fieles discípulos. La simple explicación es que la perseverancia es la marca de ser genuinamente salvos. Aquellos que permanecen hasta el fin en tiempos de persecución muestran por su perseverancia que son verdaderos creyentes. Igual explicación es aplicable a Juan 15:6 “si alguno no permanece en mí, es echado fuera”, la perseverancia es la evidencia de ser un verdadero discípulo y sabemos que a aquellos que El Padre ha dado a Cristo y vienen a Él, Él nunca los echa fuera (Juan 6:37).

Filipenses 2:12, las personas citan mal este verso al decir que tenemos que “cuidar” nuestra salvación con temor y temblor, cuando lo que dice en realidad es “ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor; Dios por medio de Pablo, los exhorta a la obediencia y a OCUPARSE en su salvación con temor y temblor. La instrucción de Filipenses 2:12 NO es a cuidar la Salvación porque pudiéramos perderla, sino a OCUPARNOS de ella. El ocuparnos de nuestra salvación consiste en mostrar evidencias visibles de que hemos sido salvos, un cambio de vida, amor a Dios contra el que antes nos rebelábamos, odio al pecado que antes amábamos, amor a nuestro prójimo lo cual se manifiesta en servicio, perdón y misericordia, amor a La Palabra de Dios e interés por conocerla y obedecerla, etc.

Colosenses 1:23 “si en verdad permanecéis en la fe”. Hay quienes interpretan este pasaje como si indicara que depende de nosotros por nuestra justicia y santidad “permanecer” en la fe. Si depende de nosotros y nuestros esfuerzos conservar la salvación, ¿no la convierte esto en una salvación efectiva POR OBRAS? Volvemos al argumento de quienes son y quienes profesan ser, la permanencia es señal de ser salvo, pero hay quienes estaban en la Iglesia, y profesaban ser cristianos sin serlo realmente, las promesas de Dios no son para los que se congregan sino para los que por amor a Cristo han nacido de nuevo y debido a eso permanecen en la fe, porque son salvos. No significa que no podamos caer en pecado o alejarnos (tropezar), pero no podemos permanecer separados de Dios. Colosenses 1:23 dice “es necesario que permanezcáis” en (RV95), y dice “si EN VERDAD permanecéis” en (RV60, LBLA, NKJV, NASB), ¿Qué traducción debemos tomar?, la que es congruente con el contexto general de las Escrituras (Juan 10:28-29; Judas 1:24; Romanos 8:30; Filipenses 1:6, etc). La evidencia de ser verdaderamente salvos es la perseverancia en la fe, en eso diferencia una verdadera conversión de una falsa, esto lo vemos en la parábola del sembrador, hay quienes creen por un tiempo y por diversos motivos se apartan, la diferencia es que quien verdaderamente nace de nuevo escucha la Palabra, la entiende y da fruto. Este verso en Colosenses no habla de la posibilidad de perder nuestra salvación sino de la necesidad de que nuestra fe se haga evidente por la permanencia.

2Pe 2:20-22 “Pues hubiera sido mejor para ellos no haber conocido el camino de la justicia, que habiéndolo conocido, apartarse” La advertencia aquí es para los que conocen la intelectualmente o emocionalmente la verdad y “creen” por un tiempo, pero como en la parábola del sembrador, no tienen raíces profundas solo acumulan mayor condenación al afirmar haber conocido la verdad y después volverle la espalda. En Juan capítulo 8 muchos judíos “creyeron” en Jesús, pero tan pronto les habla de permanecer en la verdad para ser verdaderamente libres, ellos se ofenden e insultan a Jesús llamándolo samaritano y endemoniado, y finalmente intentan lapidarlo (Juan 8:30-59). Las personas de quien habla Pedro, No conocieron a Jesucristo como salvador, conocieron la fe cristiana, principios morales y abandonaron la práctica habitual de pecado por un tiempo para comenzar a limpiar moralmente su casa, pero vemos que, se encuentran con falsos maestros que los conducen al libertinaje y a dar de nuevo la espalda a la fe que aseguraban tener. Según el contexto, vemos en los versos 2:1-19 que habla de falsos maestros, del 20 en adelante nos dice los resultados que la influencia de estos falsos maestros causa en quienes no son verdaderamente salvos.

Romanos 11:21-22 "porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, tampoco a ti te perdonará. Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios; severidad para con los que cayeron, pero para ti, bondad de Dios si permaneces en su bondad; de lo contrario también tú serás cortado".
Al leer el capítulo completo se ve que está hablándole no a individuos sino a la Iglesia gentil como conglomerado, se refiere al pueblo de Israel como pueblo y a la Iglesia gentil como entidad no como personas individuales, la advertencia es a no llenarse de orgullo y ser excluida por jactanciosa, Pablo dice “a vosotros hablo gentiles” (v.13), aunque se dice que Israel fue desgajado como pueblo, esto no implica que no hubo fieles israelitas como la galería de héroes de la fe, que alcanzaron la promesa de Dios, de igual forma la gentilidad puede ser cortada del privilegio que tiene como pueblo de Dios por su jactancia, sin que esto implique que no haya santos en ella que son fieles a Dios. El verso 14 habla de “hacer salvos a algunos de ellos” y el 15 de su exclusión en pasado y su admisión en futuro, es claro que no habla de personas sino del pueblo.

Dios escogió al pueblo de Israel, Jesucristo vino y les anunció el Reino, ellos lo rechazaron (no todos), como pueblo son desgajados de su lugar de privilegio y ese privilegio es ofrecido a un pueblo que no era pueblo de Dios: los gentiles, los cuales ahora no deben ser jactanciosos para no ser quitados de su lugar de privilegio como pueblo de Dios de la misma manera que el Israel nacional fue quitado por su incredulidad (verso 20). William MacDonald en su comentario a la epístola a los Romanos nos dice “Se debe tener siempre presente que Pablo no está hablando de la iglesia ni de creyentes individuales. Se está refiriendo al conjunto de los gentiles como un todo. Nada jamás podrá separar al Cuerpo de Cristo de la Cabeza, y nada puede separar a un creyente del amor de Dios, pero los pueblos gentiles pueden ser depuestos de su actual posición de privilegio especial.”

Hebreos capítulos 6 y 10
En cuanto al texto de hebreos capítulo 10 es necesario leer el capítulo completo y la conclusión en el verso 39 “Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma.”, al igual que la advertencia del capítulo 6, la cual se entiende mejor a la luz del verso 9 “Pero en cuanto a vosotros, oh amados, estamos persuadidos de cosas mejores, y que pertenecen a la salvación, aunque hablamos así “. 1ª.de Juan nos dice claramente que TODOS pecamos y que el que dice que no tiene pecado miente y hace mentiroso a Dios (1ª.Juan 1:8-10), así que el pasaje de hebreos 10 no puede referirse a caer en pecado, sino a vivir en la práctica habitual del pecado sin arrepentimiento, de lo cual 1ª.de Juan 3:8-9 nos da la aclaración.

Con respecto a Éxodo 32:33 “Y Jehová respondió a Moisés: Al que pecare contra mí, a éste raeré yo de mi libro.”, Una expresión similar la encontramos en Salmos 69:28, David pide a Dios por la destrucción de sus enemigos: "Sean raídos del libro de los vivientes, Y no sean escritos entre los justos." ¿eran sus enemigos salvos que debían ser borrados y perder la salvación?, la respuesta es NO. Dado que este es un Salmo Mesiánico, está señalando por medio de las circunstancias en la vida de David a la muerte de Cristo en la cruz, ¿todos los que odiaron y entregaron a muerte a Cristo eran salvos?, de nuevo la respuesta es NO. Moisés NO está hablando de muerte eterna o ser borrados de un libro de vida eterna, sino del libro de los vivientes, está hablando de muerte física. La Salvación fue anunciada a Israel y por la fe (Hebreos 11) muchos agradaron a Dios, pero no fue dada como un regalo universal y automático para todos ni en tiempos de Moisés ni en tiempos de David, ni en tiempos de Cristo. La Salvación es sólo por gracia, sólo mediante la fe en Jesucristo, pero debe existir arrepentimiento y conversión. ¿Contradice este salmo 69 la oración de Cristo en Lucas 23:24?, realmente no, el perdón está disponible para quienes se arrepienten y convierten, pero para quienes rechazan a Cristo no queda nada más que el juicio de Dios (Jn.3:36).

Otro pasaje mal utilizado es Apocalipsis 3:5, donde dice que Dios NO borrará de libro de la vida al que venciere, NO dice que sea posible que los borre, ni tampoco que haya nombres que son borrados, dice que NO borrará sus nombres. En la antigüedad en las ciudades se llevaba un control de los habitantes y los nombres de quienes morían eran borrados. Una persona que nace de nuevo tiene Vida Eterna, y por lo mismo su nombre NO será borrado porque no morirá. Por otra parte, quienes tienen nombre de que viven pero están muertos, por vivir habitualmente en pecado, Ni siquiera están escritos. En Ezequiel dice que el alma que pecaré morirá, pero también dice que si alguien se arrepiente y se convierte a Dios NO morirá (18:21), NO está hablando de salvos que caen en pecado, sino de incrédulos que viven en pecado y nunca han experimentado arrepentimiento y conversión, el "justo" que se aparta de Dios solo da evidencias que no le conocía verdaderamente (Mateo 7:21-23). Ser salvo NO consiste en haber pasado al frente, haber repetido una oración congregarse o incluso servir en una Iglesia, sino en que nuestra naturaleza ha sido cambiada y NO tenemos el pecado como forma habitual de vida, NO vivimos en pecado. Un verdadero creyente puede tropezar y caer, pero experimenta dolor por su pecado, y ese arrepentimiento lo guía a buscar el perdón de Dios. Un verdadero creyente tropieza en pecado, pero no planifica el pecado y lo lleva a cabo.


Conclusión

Es importante tener siempre presente que la eterna seguridad del creyente NO es una licencia para vivir en pecado con la idea de que no importa cómo se viva, la salvación no puede perderse. 

Una persona que afirma haber sido salvo y luego decide vivir en pecado NO puede perder su salvación simplemente PORQUE NUNCA LA TUVO, NUNCA FUE SALVO. La vida transformada y el dar la espalda a la práctica continua y habitual del pecado es la evidencia de ser verdaderamente salvo.






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jueves, 12 de septiembre de 2019

LA MUERTE AL PECADO ES UN PROCESO (difícil y que tiene sus consecuencias)...



John Flavel


La crucifixión de la carne implica un debilitamiento gradual del poder del pecado sobre el alma. La muerte en la cruz era una muerte lenta y prolongada, y la persona crucificada se iba debilitando poco a poco. 





Lo mismo sucede con la mortificación del pecado: El alma todavía se está limpiando de “toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios” (2 Co. 7:1). 

Y así como el cuerpo de pecado se debilita cada vez más, el hombre interior o nueva criatura “se renueva de día en día” (2 Co. 4:16). 

Porque la santificación es una obra progresiva del Espíritu: A medida que aumenta la santidad y se va arraigando con más profundidad en el alma, más va menguando y debilitándose el poder del pecado y el amor por él hasta que, finalmente, es sorbido en victoria. 

La crucifixión de la carne significa para nosotros, la aplicación por el creyente de todos los medios espirituales e instrumentos santificados para su destrucción. No hay cosa en este mundo que el corazón creyente desea y anhela más intensamente que la muerte del pecado y verse librado totalmente de él (Ro. 7:24). 

La sinceridad de tales deseos se manifiesta en la aplicación cotidiana de todos los remedios de Dios. Por ejemplo, estar diariamente en guardia contra las ocasiones para pecar: “Hice pacto con mis ojos” (Job 31:1). 

Más que la vigilancia ordinaria sobre su pecado especial o apropiado: “Me he guardado de mi maldad” (Sal. 18:23). Los clamores sinceros al cielo pidiendo gracia preventiva: “Preserva también a tu siervo de las soberbias; que no se enseñoreen de mí” (Sal. 19:13). 

Una humillación profunda del alma por los pecados del pasado, que es una prevención excelente contra pecados futuros: “¡Qué solicitud produjo en vosotros, qué defensa, qué indignación, qué temor, qué ardiente afecto, qué celo, y qué vindicación!” (2 Co. 7:11). Cuídense de no dar lugar a las intenciones del pecado consintiendo a la carne para satisfacer sus deseos, como lo hacen otros (Ro. 13:13-14). 

Disposición de ser reprendidos por el pecado: “Que el justo me castigue, será un favor” (Sal. 141:5). Estos y otros medios de mortificación similares, son recursos que las almas regeneradas usan y aplican diariamente, a fin de hacer morir el pecado.



La naturaleza de la mortificación (del pecado)
-John Flavel-




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jueves, 27 de junio de 2019

REVISIÓN AL LIBRO “LA ORACIÓN DE JABES” Por Phil Johnson, The Grace Life Pulpit.



BCB


Un libro muy popular incluso entre público no cristiano, usado para grupos de ventas y motivación, llegó a estar entre los libros más vendidos del New York Times, lo cual no es algo bueno para un libro cristiano, es vergonzoso pero los libros cristianos que llegan a la lista de más vendidos del New York Times, son a menudo lo peor de la literatura evangélica. 

Cuando un libro es muy publicitado y aceptado por el mundo secular, deberíamos preguntarnos ¿que está mal en ese libro?, es natural para el mundo en tinieblas rechazar la luz, así que cuando el mundo recibe y acepta un libro “cristiano” debe haber algo malo en él, nosotros deberíamos ser como los Bereanos y cultivar ese espíritu de comparar todo lo que oímos y leemos con las Escrituras para ver si lo que enseñan es verdad, deberíamos tener más discernimiento. Alguien me preguntó si valía la pena leer este libro y honestamente pienso que hay muchos libros buenos acerca de la oración que podríamos leer en vez de este.




Cuando escuche por primera vez acerca de La Oración de Jabes, me pareció que era algún tipo de evangelio de la prosperidad. Muchos líderes de estudios bíblicos de nuestra Iglesia me pidieron que evaluara el libro. Este es el resultado de ese estudio.

Primero, pienso que hay algunas cosas positivas en este libro. Me gusta el hecho que motive el interés de la gente en la oración. Muchos que han leído el libro afirman que ha revitalizado su vida de oración. También aprecio el énfasis que Bruce Wilkinson, el autor, hace acerca de la necesidad de depender de Dios. Me gusta como Wilkinson subraya el hecho que cuando oramos a Dios para que nos bendiga, reconocemos que la verdadera bendición es algo que solamente proviene de Dios. Jabes es alguien a quien debemos imitar. El valoró la bendición de Dios y las escrituras nos dicen que fue llamado “más honorable que sus hermanos”, y gracias al libro de Wilkinson, Jabes ahora es más que solo una pregunta difícil de conocimiento Bíblico.

Todo lo que la escritura nos dice sobre Jabes, lo encontramos en 1 de Crónicas 4:9-10, en medio de una de esas largas tablas de genealogía. Es un maravilloso pasaje de las escrituras y un gran ejemplo de oración, pero es una total exageración sugerir como lo hace Bruce Wilkinson que en este pasaje esta algún tipo de clave secreta que desencadena todas las bendiciones que Dios tiene guardadas para los creyentes. Interpretar la oración de Jabes como una fórmula mágica que debe ser recitada palabra por palabra es malinterpretar totalmente el propósito del pasaje.

En el prefacio del libro, Bruce Wilkinson escribe:

Querido Lector, “Quiero enseñarle cómo hacer una oración audaz que Dios siempre responde. Es breve – solo una frase con cuatro partes – y aunque está escondida en la Biblia, creo que contiene la clave para una vida de extraordinario favor con Dios.” Wilkinson nos cuenta como fue introducido a esta oración, cuando estudiaba en el Seminario Teológico de Dallas, cuando el capellán del seminario Dr. Richard Seume, retó a los estudiantes a buscar hacer más por Dios. “¿Quieres una visión mayor para tu vida?, Decídete a ser una persona detallista para Dios”.

Una persona detallista, según explicó el doctor Seume, es alguien que siempre hace un poco más de lo que se le pide o de lo que se espera de él. Por ejemplo, en el negocio de muebles, el detallista da los toques finales a la mercancía, pues con toda paciencia y buen gusto aplica los adornos adicionales que son un sello de calidad y valor.

Wilkinson dice que estando en casa oró, “Señor, creo que quiero ser un detallista para ti”. “Pero,” escribe, “estaba confundido. ¿Que hizo exactamente Jabes para sobresalir?, ¿Por qué contestó Dios su oración?. Wilkinson dice, “Tomé la Biblia y leí el versículo 10, la oración de Jabes. Algo en esta súplica explicaría el misterio. Tenía que ser. Alcancé una silla hasta el mostrador amarillo, me incliné sobre la Biblia y leí esa oración una y otra vez, Indagué y escudriñé con todo mi corazón por el futuro que Dios tenía para alguien tan común como yo”. "La mañana siguiente hice la oración de Jabes, palabra por palabra. Y la próxima, Y la siguiente. Después de treinta años, no me he detenido. Si usted me pregunta qué palabras – aparte de la oración de salvación – han revolucionado mi vida y mi ministerio al máximo, le diría que el claro de ese “detallista” que se llamaba Jabes”. Y Wilkinson sigue por el resto del libro animando a sus lectores a hacer la oración de Jabes como él lo hizo – palabra por palabra – diariamente.

Sin entrar en un detalle exhaustivo sobre todas las cosas grandes y pequeñas que creo deberían criticarse en este libro, déjeme colocar los problemas mayores en tres categorías. Primero Bruce 

Wilkinson tiene:

1.- UN CONCEPTO EQUIVOCADO DE LA ORACIÓN

Mucho de lo que Bruce Wilkinson dice sobre la oración son consejos muy pobres, e incluso algunos están totalmente opuestos a lo que Jesús enseño sobre la oración.
Jesús enseño que el énfasis de la oración debía estar en la fe en Dios, pero en el libro “La Oración de Jabes”, el énfasis está totalmente en lo que nosotros deseamos.

Wilkinson escribe, Hace poco, fui a Dallas a enseñar sobre la bendición de Jabes a una audiencia de nueve mil personas. Después de almorzar, un hombre me dijo: - Bruce, le oí predicar el mensaje de Jabes hace quince años y desde entonces no he dejado de hacer esa oración. El cambio fue tan radical que simplemente no he podido dejar de decirla.
Otro amigo, sentado al otro lado de la mesa, se mostró de acuerdo. El dijo que ha estado orando la pequeña oración de Jabes por diez años con resultados semejantes. El hombre que estaba a su lado, un cardio-cirujano, de Indianapolis, mencionó que desde hacía cinco años la estaba repitiendo.
Así que les dije: - Amigos, he hecho la oración de Jabes más de la mitad de mi vida! Note que él NO está hablando de orar como Jabes lo hizo. El no está sugiriendo que incorporemos peticiones similares en nuestra propia oración. El está hablando de recitar las palabras de 1a. De Crónicas 4:10 como si fuesen una fórmula mágica.

El impulsa un programa de seis pasos en treinta días para ayudarnos a recitar las palabra de está oración como un habito. Estos son los dos primeros pasos de su plan de seis:

1.- Ore la oración de Jabes todas las mañanas y mantenga un registro de su súplica diaria mediante un calendario o un cuadro que haga especialmente con este propósito.
2. – Escriba la oración y péguela en su Biblia, en su agenda, en el espejo del baño o en alguna otra parte que recuerde su nueva visión. Esta es una visión de la oración desastrosa y deficiente. Cuando los discípulos vinieron a Jesús y le pidieron, “Señor, enséñanos a orar”, El nos los dirigió a 1a Crónicas 4:10 y les sugirió que la recitaran diariamente. El les dio un modelo de oración; no se suponía que se convirtiera en una fórmula para que la recitáramos.

A través del libro “La Oración de Jabes”, Bruce Wilkinson continuamente sugiere que la única razón por la que no somos bendecidos por Dios, es porque nosotros no pedimos su bendición. En un lugar cita Santiago 4:2, “No recibís, porque no pedís”. Pero en ninguna parte del libro, nunca hace el balance de esa verdad, la cual Santiago nos da inmediatamente en el verso 3: “Pedís y no recibís porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.” Cuando oramos, estamos supuestos a pedir que la voluntad de Dios sea hecha en la tierra, no que nuestra voluntad se imponga en el cielo.

Segundo, el libro “La Oración de Jabes” pareciera estar basado en: 

2. UNA VISIÓN EQUIVOCADA DE LA PROSPERIDAD 

A través de la Oración de Jabes, Bruce Wilkinson define la bendición divina en términos de milagros, bendiciones materiales, y popularidad mundana. Estos son los únicos tipos de bendición que él parece ser capaz de imaginar. Y adorna su mensaje con anécdotas personales que ilustran las bendiciones celestiales en términos de éxito terrenal. Wilkinson escribe en la página 31: “Si Jabes hubiese trabajado en Wall Street, él habría orado, “Señor, incrementa el valor de mi portafolio de inversiones.”

El editor de Wilkinson, David Kopp, en defensa del libro escribe: “¿Es el mensaje de Bruce que debamos orar por un BMW?... No, pero si eso es lo que usted quiere, pídalo, y si eso lo convence del amor que Dios tiene por usted, entonces lo recibirá”. Dios no necesita satisfacer nuestros deseos carnales y materiales para demostrarnos su amor, lo hizo enviando a Cristo a morir por nosotros en la cruz, El pago por nuestros pecados, no necesita comprarnos con autos o cosas similares.

Wilkinson nos dice en la página 76, “Dios favorece y honra a quienes le piden. No les retiene nada a aquellos que quieren y con todo fervor anhelan lo que El desea.” Entonces ¿podemos decir que Dios no retuvo nada a José todo el tiempo que duro su servidumbre y prisión en Egipto por más de ocho años?, ¿No retuvo Dios nada a Job todo el tiempo que estuvo enfermo y en la miseria rascándose con un pedazo de vasija?, ¿No retuvo nada a Pablo cuando oró tres veces a Dios que quitará el aguijón que tenía en la carne y lo mortificaba?, o ¿eran acaso estos hombres tan pecadores que no anhelaban lo que Dios deseaba? Al parecer Wilkinson olvida o desconoce que aún las pruebas y las tribulaciones son a menudo bendiciones de Dios para que crezcamos y maduremos, El Padre “al que ama, disciplina, Y azota a todo el que recibe por hijo.” Heb.12:6 . Pero si la repetición de esta oración nos deja sin disciplina (pues obtenemos todo lo que pedimos) ya no somos hijos, sino bastardos (verso 8), no solamente Dios afirma que las pruebas son necesarias, que son causa de gozo, que nos perfeccionan, que son lo que debemos esperar como verdaderos cristianos, sino que lo hace grafico en la vida de los apóstoles.

Comenzando en la página 25 del libro, Wilkinson cuenta la historia imaginaria del Sr. Pérez, quien llega al cielo y hace el recorrido obligatorio con San Pedro. Por el camino, el ve un enorme edificio lleno del piso hasta el techo con cajas blancas de regalo. Y estas cajas tienen nombres de personas en ellas. Pérez pregunta si hay una caja para él, y ciertamente la hay, entonces Pedro le permite a Pérez abrir su caja:

“Allí, en la caja blanca del Señor Pérez, están todas las bendiciones que Dios quiso darle mientras estaba en la tierra... pero nunca las pidió” Y aquí vemos una tercer categoría de enseñanza equivocada de este libro: El libro completo está basado en:

3 – UN CONCEPTO EQUIVOCADO DE PROVIDENCIA

Wilkinson escribe: “Me imagino a Jabes ante una puerta maciza, enorme, en un muro tan alto como el firmamento. Bajo el peso abrumador de su pasado y la monotonía de su presente, solo ve delante de sí la imposibilidad; un futuro taciturno y sin esperanza. Sin embargo, levanta las manos al cielo y clama: “Padre, oh Padre!, Por favor, bendíceme! Y lo que realmente quiero decir es... que me bendigas, pero en abundancia!” Con la última palabra comienza la transformación. Oye un golpe tremendo. Luego algo como un gemido. Después un rechinar a medida que la formidable puerta oscila para apartarse de él en un arco muy amplio. Y allí, extendiéndose hasta el horizonte, hay campos de bendición. Y Jabes avanza un paso a una vida completamente nueva. (pp.22-23).

La vida cristiana no es así. Siempre que oiga que alguien le ofrece alguna fórmula que está diseñada para lanzarlo inmediatamente a un plano más alto de Cristiandad, le están ofreciendo un engaño, una mentira, un fraude.
Siempre que alguien le diga que Dios trabaja únicamente por milagros, donde el curso natural de las cosas es sobrenaturalmente interrumpido por algún tipo de intervención divina, usted está escuchando a alguien que no entiende o no aprecia la soberanía de Dios obrando en providencia.
Cuando Dios obra a través de una manifestación sobrenatural que interrumpe el curso natural de las cosas como por ejemplo, la multiplicación física y visible de cuatro panes y dos peces para alimentar a cinco mil personas, caminar sobre el agua, que el sol se detenga en el cielo, etc., estos son milagros. Cuando Dios obra a través de circunstancias normales de la vida en nuestro favor, eso es la providencia.

Y este es una de los más flagrantes errores en este libro, Bruce Wilkinson al parecer piensa que a menos que Dios intervenga milagrosamente en nuestras vidas, El no está obrando en absoluto. El autor ve la mano de Dios solamente en milagros, y nunca en actos diarios de providencia.
En las páginas 15-16, Wilkinson escribe “¿Cuándo fue la última vez que Dios obró a través de usted, en tal forma que supo, sin duda alguna, que fue Él quien lo hizo? En efecto, ¿cuándo fue la última vez que vio suceder milagros en forma regular en su vida?.

Si Dios tiene que hacer milagros para que usted sepa sin la menor sombra de duda que El está obrando, usted tiene una fe muy deficiente. Milagros por definición, en la actualidad, no ocurren en forma regular en la vida de nadie.
Dios normalmente obra a través de providencia. Dios está trabajando aún cuando su poder no se despliega en milagros. Todas las cosas obran para bien para aquellos que aman a Dios.

No creo que Wilkinson entienda la soberanía de Dios y la naturaleza caída de la humanidad, si algo es claro en este libro es esto: Wilkinson no entiende la Soberanía de Dios, en la página 77 Wilkinson escribe esto: No quiero llegar al cielo y escuchar a Dios decirme, “Examinemos tu vida, Bruce. Déjame mostrarte lo que quise para ti y que traté repetidamente de hacer por medio de ti… pero no me lo permitiste”, que desastre dice Wilkinson, pero el verdadero desastre es lo que Wilkinson enseña sobre la doctrina de la soberanía divina, una y otra vez Wilkinson enseña que el poder de Dios está limitado por lo que el hombre hace, de hecho , en la teología de Wilkinson el poder de Dios debe ser movido o desatado por las decisiones del hombre, es más su poder debe ser “desatado” por nuestras palabras, o alguna acción de nuestra parte. Esta es una visión de un Dios totalmente impotente y denigra la Soberanía de Dios tal y como se revela en las Escrituras. Nos pone a nosotros al mando con las palabras que decimos y ata las manos de Dios para darnos o negarnos la bendición, y nos muestra un Dios que se lamenta en el cielo de lo que quería darnos, pero no lo dejamos. Todo lo opuesto a lo que la Biblia enseña.

Y si usted cree que cuando lleguemos al cielo vamos a escuchar a Dios lamentándose de todo lo que Él quería hacer, pero no lo dejamos, entonces usted tiene una visión defectuosa de Dios. El Dios de las escrituras declara que: “Su consejo permanecerá, y hará todo lo que quiere” (Is.46:10).
No solamente la idea de Wilkinson acerca de Dios es muy pequeña, su confianza en la humanidad caída y pecaminosa es muy grande. Nosotros no podemos limitar a Dios, no podemos impedir que cumpla su propósito.

En la página 44 dice: “Si usted da pasos pequeños, no necesita a Dios” y nos impulsa a dar pasos arriesgados de gigante, en los que se verá forzado a confiar en Dios y no confiar en la carne, pero en el proceso demuestra que el mismo tiene mucha confianza en la carne, que contrario es esto a las palabras de Jesús en Juan 15:5 “separados de mi nada podéis hacer”. Esto de tomar pasos arriesgados para confiar en Dios para mí, es el pecado de tentar a Dios, debemos confiar en Dios en todo. Wilkinson no deja lugar para que Dios trabaje en nosotros a través de sabiduría o discernimiento.

Hay mucho más que podríamos decir de este libro, pero para concluir debo decir que no es un buen libro, de hecho es bastante malo, y no le recomendaría a nadie que lo lea, tampoco creo que sea bueno para darlo a sus amigos no creyentes o vecinos, y si Usted quiere revolucionar su vida de oración podría recomendarle algunos libros buenos sobre oración como los libros de E.M. Bounds como “Poder a través de la oración”, “lo esencial de la Oración, “El predicador y la oración”, etc. y por supuesto el libro de John MacArthur “A solas con Dios” que habla de la oración del Señor y algunos principios del Nuevo Testamento en oración.


Nunca vea sus oraciones como encantamientos de buena suerte, y nunca caiga en la superstición de pensar que repetir palabras es lo mismo que orar a Dios. Nuestra vida de oración debe ser muchísimo más profunda que cualquier cosa descrita en el libro la oración de Jabes, de hecho, el enorme éxito de este libro solo demuestra el tremendo vacío en la vida de oración de la comunidad evangélica y eso, a mi modo de ver, es lo más triste de todo.
Por Phil Johnson, The Grace Life Pulpit. Traducción por Predica La Palabra.






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viernes, 7 de junio de 2019

EL GRAN SECRETO DE ROMA: EL "LIBRE ALBEDRÍO"



Cinco Solas


Cómo han cambiado las cosas! 


En 1563 el Concilio de Trento (que es el reglamento reconocido del Papado) afirmó: 


«¡Si alguno afirma , que el libre albedrío del hombre, movido e impulsado por Dios, no coopera dando su asentimiento a Dios que le mueve e impulsa a prepararse y disponerse así mismo para obtener la gracia santificadora [justificación]; además, si alguno dice que la voluntad humana no puede rehusar si quiere; sino que es inactiva, y meramente pasiva, que tal sea ANATÉMA! (Canon IV) 

¡Si alguno afirma, que desde la caída de Adán, el libre albedrío del hombre se perdió y se extinguió; que solo es un título, o más bien un nombre, sin la realidad de la cosa; y que es una invención introducida por Satanás en la Iglesia; que tal sea ANATÉMA!» 

(Canon V) [tomado de la pg. 136 del libro La Soberanía de Dios por A. W. Pink].





Poniéndolo más simple, si alguno afirma que el hombre NO tiene libre albedrío, que tal sea condenado como un hereje! La seriedad y la fuerza de esta declaración proviniendo del Vaticano de aquellos días, puede ilustrarse fácilmente. Porque por esta causa, William Tyndale (así como muchos otros entre los valerosos reformadores del siglo dieciséis) fueron quemados en la pira (cf. pg. 166-7, El Fugitivo de Dios: La Historia de William Tyndale y de la Biblia Inglesa por Brian Edwards).

Martín Lutéro vio claramente que el tema controversial del libre albedrío fue la causa principal de su separación de la iglesia de Roma. 

En su libro, La Esclavitud de la Voluntad, Lutéro respondió al católico romano Erasmo y a su ensayo crítico La Libertad de la Voluntad. Aunque chocaba casi con todo lo que Erasmo escribió, Lutéro elogió a Erasmo por lo menos en reconocer la discusión sobre el «libre albedrío» como la raíz del problema controversial entre Roma y los creyentes de la Biblia. En este aspecto, Lutéro dijo, «muy diferente a todos los demás, solo tú has atacado el verdadero problema, la esencia del asunto en disputa,» - a saber, el comúnmente llamado, el «libre albedrío» del hombre.

Tan opuesto al punto de vista católico romano/arminiano sobre el libre albedrío, encontramos la doctrina bíblica del libre albedrío resumida en las pgs. 29-30, de La Confesión de Fe de Westminster, (cap. IX, sec. 3 y 4, ed. 1647 reímprimida por Banner of Truth) 

"El hombre, por su caída al estado de pecado, ha perdido absolutamente toda capacidad para querer cualquier bien espiritual que acompañe a la salvación (Rom. 5:6 y 8:7; Juan 15:5); y por consiguiente, como hombre natural que está enteramente opuesto a ese bien (Rom. 3:10, 12), y muerto en el pecado (Efe. 2:1, 5; Col. 2:13), no puede por su propia fuerza convertirse a sí mismo o prepararse para la conversión (Juan 6:44, 65; 1 Cor. 2:14; Efe. 2:2-5; Tit. 3:3-5). Cuando Dios convierte a un pecador y le traslada al estado de gracia, lo libra de su estado de servidumbre natural bajo el pecado, y por su sola gracia lo capacita para querer y obrar libremente lo que es espiritualmente bueno (Filip. 2:13, Rom. 6:18,22); pero a pesar de eso, por razón de la corrupción que todavía le queda a ese pecador, éste no quiere solamente y de un modo perfecto lo que es bueno, sino que también quiere lo que es malo (Gal. 5:17, Rom. 7:15-23)."

Hay dos puntos de vista opuestos e irreconciliables que se le han presentado hoy y solo una pregunta resta, de que lado nos colocamos?; ¿Con la Biblia, con Cristo, con Sus profetas, con los reformadores, con los mártires, con los puritanos, etc., (opuestos al libre albedrío del hombre) o con las enseñanzas católico romanas/arminianas y tradiciones de los hombres? (Juan 10:3, 27; Mat. 15:7-14 y 16:6-12).

Para mayor estudio vea Juan 1:13 y Rom. 9:16. En Juan 15:16 notará que: «mucho son llamados» (esto es el llamamiento externo, por la predicación, etc.) y ¿acaso dice ‘pocos escogen’? oh no, la Escritura lee: «pocos escogidos,» [Mat. 22:14] esto es escogidos por la voluntad de Dios, recibiendo el llamamiento eficaz interno y capacitación del Espíritu Santo (Sal. 110:3), puesto que son predestinados a ello (Rom. 8:29-30).

A la luz de este pequeño estudio, es fácil ver como es que por una falta de estudio doctrinal e histórico del libre albedrío está llevando a muchos a una adaptación seria de la apostasía ecuménica errónea albergada por la iglesia de Roma junto con otras falsas creencias. En esta área, muchos «Protestantes,» aún ahora, se postran ante el ídolo humanístico y anti-cristiano del libre albedrío de Roma - ¡que Dios nos dé fortaleza para permanecer fieles a Su palabra!.






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Descarga del libro "De servo arbitrio" o "El esclavo albedrío" por Lutero (Luther) PDF:






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lunes, 27 de mayo de 2019

Distorsiones Dispensacionalistas con Respecto a Cristo



PRESBITERIANISMO CONFESIONAL
Kenneth L. Gentry, Jr.


Debido a mi trasfondo dispensacionalista se me pide de vez en cuando que hable sobre el tema del dispensacionalismo y que dé una crítica Reformada de algunos de sus errores más destacados. Aunque el dispensacionalismo parece estar desvaneciéndose como fuerza intelectual sigue siendo bastante popular como fenómeno cultural, como testifica el enorme éxito de la serie de libros “Dejados Atrás.” Por consiguiente, los Cristianos necesitan considerar cuidadosamente el dispensacionalismo y sus implicaciones teológicas.




En este artículo subrayaré una serie de distorsiones dispensacionalistas que siento que son dañinas para una equilibrada cosmovisión Cristiana. Cada uno de estos errores impacta nuestro entendimiento de Cristo y Su ministerio, haciendo que el asunto sea de interés particular para los evangélicos.


El Reinado de Cristo es Futuro

Primero, el dispensacionalismo clásico niega la presencia contemporánea del Reino de Cristo. Wayne House y Thomas Ice escriben, “Cualquier dinámica que Dios les haya dado hoy a los creyentes no quiere decir que el reino Mesiánico esté aquí. Lo vemos como algo totalmente futuro.”1

La visión dispensacionalista requiere la presencia física de Cristo en la tierra para poder gobernar Su Reino. Los dispensacionalistas no aceptan la noción Reformada de que el Reino y el Reinado de Cristo son ambos espirituales. A menudo se quejan diciendo: “No puedes decir que el Reino está presente cuando el Rey está ausente.” Este argumento tiene un impacto persuasivo al escucharlo de primera entrada. Pero su fuerza es sentida solo por aquellos que no piensan cuidadosamente en las implicaciones de la afirmación. La belleza de este argumento en verdad que es solo como una capa delgada de piel.

Un problema inmediato con esta declaración es que Satanás tiene un reino presente del mal (Mat. 12:26; Juan 12:31; 14:30; 16:11), aún cuando él solo se halla presente espiritualmente(Efe. 2:2; 2 Cor. 4:4; Efe. 6:12). Pero un problema más serio es que Cristo enseñó claramente que Él estableció Su Reino cuando vino a la tierra. Inspeccionemos algo de la evidencia.

En Marcos 1:15, al principio de Su ministerio, Cristo dice: “El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado.” Note que ha llegado el tiempo decretado proféticamente; el Reino fue declarado cercano – no a 2000 (¡o más!) años de distancia. Un poco más tarde en Su ministerio, mientras ejercía poder sobre Satanás, el Señor señala: “Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios” (Mat. 12:28). Y sabemos que en realidad echó fuera demonios por el Espíritu de Dios, de modo que, por deducción lógica, Cristo mismo ha declarado que Su Reino ha llegado.

Cristo incluso profetizó que su venida con gran poder sería vista por Sus oyentes: “También les dijo: De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte hasta que hayan visto el reino de Dios venido con poder” (Marcos 9:1, énfasis añadido). Parece haber aquí una distinción necesaria entre la “venida” del Reino (que en Lucas 17:20-21 es tanto sutil como presente) y la venida del Reino “con poder” (que en la destrucción del templo fue dramática y futura, desde la perspectiva de Cristo).

Parece no haber escapatoria al hecho de que algunos quienes literalmente se encontraban en presencia de Jesús vivirían (“no probarían la muerte”) hasta ese tiempo, aunque por esa misma expresión se implica que algunos, de hecho, probarían la muerte antes de ese evento. Por consiguiente, Cristo enseñó que la venida del Reino “con poder” ocurriría en esa generación, aún cuando sería algo después de cuando Jesús habló (y, por ende, no es la Transfiguración que sucedió solo seis días después).

En Colosenses 1:13 Pablo escribe de nuestra salvación presente: “el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo.” Juan concuerda en Apocalipsis 1:6, 9: “y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre… Yo Juan, vuestro hermano, y copartícipe vuestro en la tribulación, en el reino y en la paciencia de Jesucristo.”De hecho, estamos ahora reinando con Cristo, pues Pablo en Efesios 2:6: “y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús” (cf. Rom. 6:5; 8:17; Col. 2:13; 3:1-3; Apoc. 20:4).

El dispensacionalismo distorsiona la enseñanza de Cristo respecto a la venida de Su Reino, que fue el punto dramático de todo Su ministerio. En otras palabras, una razón de primera importancia para la primera venida de Cristo – ser entronizado gloriosamente como Rey Mesiánico (Isa. 9:6, 7; Lucas 24:26; Juan 12:23; 17:5; 18:37; Hch. 2:30-34; 1 Ped. 1:11) – ¡sepierde en el dispensacionalismo!


El Reinado de Cristo es Político

Segundo, el dispensacionalismo plantea un reino carnal y político, en lugar de un reino espiritual y redentor. El dispensacionalismo tiene a Cristo sobre un trono físico en la Jerusalén terrenal administrando los asuntos cotidianos políticos y burocráticos del mundo. Citando una vez más a House y Ice, aprendemos: “La voluntad de Dios en el cielo será traída a la tierra. Pero no hasta que Cristo gobierne físicamente desde Jerusalén.”2

Pero Cristo y los escritores del Nuevo Testamento descartan claramente tal cosa cuando enseñan que Su Reino es un reino espiritual arraigado en el corazón (aunque sin negar su impacto externo). En Lucas 17:20-21 Cristo contradijo las tendencias Sionistas de los Fariseos cuando negó un reino terrenal y político introducido por medio de la intervención catastrófica: “Preguntado por los fariseos, cuándo había de venir el reino de Dios, les respondió y dijo: El reino de Dios no vendrá con advertencia, ni dirán: Helo aquí, o helo allí; porque he aquí el reino de Dios está entre vosotros” (énfasis añadido). Pablo retoma el tema y promueve la naturaleza espiritual del Reino cuando escribe que “el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo” (Rom. 14:17).

Cuando Cristo se hallaba ante Pilatos repitió la misma verdad. En Juan 18:36 leemos: “Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían.” El Suyo no era un reino político como el del César, que requería un ejército. Esto probablemente explique porqué le preguntó a Pilatos donde había obtenido su información (Juan 18:33, 34). Si la hubiese escuchado de los Judíos, Pilatos habría escuchado una mala interpretación de la naturaleza del Reino (ver Juan 6:15); si la hubiese escuchado de Jesús hubiera sabido lo que Jesús se proponía.

El dispensacionalismo descarta la gloria espiritual del gobierno presente de Cristo al negarlo. Y esto a pesar del registro Bíblico.


La Segunda Humillación de Cristo

Tercero, el dispensacionalismo hace que Cristo soporte una segunda humillación al dejar el cielo (el cual es Su trono) para regresar a gobernar sobre la tierra (la cual es el estrado de Sus pies) solo para que al final Su Reino personal sufra una rebelión en contra. Un aspecto importante de Su humillación fue Su habitación en el polvo de la tierra y el sufrir abuso durante Su ministerio. House y Ice escriben que en la visión postmilenial, “El Mesías se halla en el cielo y se encuentra sólo místicamente presente en su reino. Su ausencia de la tierra durante su reinado priva al Mesías de su momento de gloria y exaltación terrenales.”3

Pero la Escritura enseña con respecto al regreso de Cristo al cielo ¡que este no es un lugar donde Él esté siendo privado de algo! Debemos entender la gloria majestuosa que le es propia, la cual surge de Su ascensión al cielo. ¿Acaso no oró al Padre justo antes de la cruz: “Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese” (Juan 17:5)? Él se estaba preparando para salir de la tierra y entrar al cielo. Él consideraba que aquello era glorioso, ¡no una privación de gloria!

Efesios 1:20-22 habla de su condición gloriosa en el cielo: “la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales,sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero; y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia.” El mismo concepto se repite en Filipenses 2:9: “Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre.” 1 Pedro 3:22 concuerda: “quien habiendo subido al cielo está a la diestra de Dios; y a él están sujetos ángeles, autoridades y potestades.”


Según el dispensacionalismo clásico, ¡esto es una privación de Su gloria!

Lo que es peor es que el “momento de gloria” que Cristo tiene durante Su reinado milenial ¡termina en caos y rebelión! J. Dwight Pentecost declara que hacia el fin del Reino milenial Satanás “sale para engañar a las naciones, con el objetivo de dirigir una revuelta final contra la teocracia de Dios.”4 Pentecost admite que “no se entiende como una multitud, ‘el número de los cuales es como la arena del mar’… pudiesen rebelarse contra el Señor Jesucristo, cuando han vivido bajo Su benevolencia todas sus vidas.”5

Como John F. Walvoord lo expresa: “De este modo la última rebelión gigantesca del hombre se desarrolla contra el reinado soberano de Dios en el que los impíos encuentran su Waterloo. A medida que se reúnen para la batalla en Apoc. 20:9, la gran hueste dirigida por Satanás, y llegando desde todas las direcciones, rodea el campamento de los santos. La palabra para ‘campamento’… parece referirse a la misma ciudad de Jerusalén la cual es descrita como ‘la ciudad amada.’”6

¡Según el dispensacionalismo clásico el “momento de gloria” de Cristo termina en caos y en un fracaso final! El momento de gloria para el dispensacionalismo – asignado a Jesús – le pone de regreso en el polvo de la tierra para que pueda personal y físicamente administrar un reino que eventualmente se rebela en Su contra y le ataca tanto a Él como a su capital.


Conclusión

Los errores que acabamos de examinar son errores serios. El dispensacionalismo tiene problemas significativos – no intrascendentes – e inherentes relativos a la visión de Cristo y Su ministerio. 

Es importante que reconozcamos que el debate con respecto al dispensacionalismo no es sobre pequeños detalles de los complejos eventos de los tiempos del fin. El dispensacionalismo, sin darse cuenta, reduce la gloria de la persona y obra de Cristo.

Kenneth L. Gentry, Jr., es Rector del Christ College en Lynchburg, Virginia, y Pastor de la Iglesia Presbiteriana Fairview en Carolina del Sur. Es el autor de casi veinte libros, muchos de los cuales tratan con asuntos escatológicos. Tiene un sitio web que ofrece sus productos educativos:http://www.kennethgentry.com.

Traducido con permiso expreso del autor por Donald Herrera Terán para http://www.contra-mundum.org

1 H. Wayne House y Thomas D. Ice, La Teología del Dominio: ¿Bendición o Maldición? (Pórtland: Multnomah, 1988), 220

2 House y Ice, La Teología del Dominio, 160.

3 Ibid., 240.

4 J. Dwight Pentecost, Eventos del Porvenir (Grand Rapids: Zondervan, 1958), 548.

5 Ibid., 551.

6 John F. Walvoord, El Apocalipsis de Jesucristo (Chicago: Moody Press, 1966), 304.






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miércoles, 1 de mayo de 2019

LUGARES DE ENTRETENIMIENTO...


Charles Spurgeon
Somos Puritanos


Tenemos grandes razones para bendecir a Dios por las ricas misericordias que hemos disfrutado como iglesia y como pueblo durante muchos años, en la unidad de la hermandad, el celo de los obreros, el número de conversiones, el éxito de todos nuestros emprendimientos, y el crecimiento de todo el cuerpo.




Está en mi corazón decir unas palabras acerca de otro tema: un tema que presiona fuertemente mi corazón. Os ruego, por las misericordias de Dios y por el amor de Cristo Jesús vuestro Señor, que como miembros de esta iglesia no hagáis nada que pueda contristar al Espíritu de Dios y hacer que se aleje de entre nosotros.

Recuerda cómo Israel sufrió una derrota por causa de Acán. Un solo hombre, y una sola familia, habían quebrantado la regla divina, pero eso bastó para alborotar todo el campamento. Acán había tomado de la cosa maldita y la había escondido en su tienda, así que todo Israel tuvo que sufrir una derrota. Las iglesias también sufrirán si el pecado se normaliza entre ellas y se les permite dejar de reprender. En este momento, muchas iglesias están sufriendo gravemente por el pecado de sus propios miembros: por el pecado en sus filas.

Al mirar hacia afuera, estoy acongojado y tengo una gran pesadumbre de espíritu por lo que veo entre los cristianos profesantes. Un asunto que es muy serio concerniente al entretenimiento de los cristianos profesantes. Veo que algunos que se llaman a sí mismos cristianos han declarado públicamente que es bueno que los cristianos asistan al teatro, a fin de que el tono y el carácter de las obras puedan ser renovadas (cristiananizadas). La sugerencia es tan razonable como si se nos pidiera que vertiéramos una botella de agua de lavanda en la alcantarilla principal para mejorar su aroma.


“¡No toques…!”


Si la iglesia ahora se supone que debe cambiar la tonalidad del mundo imitándolo, las cosas han cambiado extrañamente desde el día en que nuestro Señor dijo: “Salid de en medio de ellos… y no toquéis lo inmundo”. ¿Deberá el Cielo descender al lago infernal para cambiar su tonalidad? Desde hace ya muchos años, la condición moral del teatro es muy mala para que sea restaurada. E incluso si se llegará a arreglar, pronto volvería a corromperse. Pasen junto a él con la vista apartada, porque la casa de la mujer extraña está allí.

No me ha tocado nunca entrar en un teatro durante la presentación de una obra, pero he podido ver lo suficiente cuando regresaba a casa de los jornadas nocturnas, al pasar al frente de los teatros, como para hacerme implorar que nuestros hijos no se acerquen nunca a sus puertas. Debe ser una curiosa escuela de virtudes para atraer a la ramera y al libertino. No es un Lugar para un Cristiano si lo aprecian mayormente los irreligiosos y mundanos.


Un paso hacia la degeneración:


Si los miembros de nuestra iglesia cayesen en el hábito de frecuentar el teatro, pronto les haremos ir mucho más lejos en dirección a los vicios, y perderán todo el gusto por los caminos de Dios. Si el teatro se extendiera entre los cristianos profesantes, sería la ruina de la piedad. Sin embargo, uno encuentra que el gusto por tales cosas se incrementa por doquier.

Ya no podemos ni siquiera entrar en lugares que antes estaban dedicados a la ciencia y al arte sin encontrarnos en presencia de algo así como una representación teatral. Tales artilugios, aunque en sí mismos sean bastante inofensivos, han contribuido a fomentar el gusto que conduce en última instancia al teatro y su entorno.

¿Quién puede suponer que las diversiones rodeadas por seducciones viciosas sean una recreación adecuada para una mente pura? ¿Quién podría acercarse a Dios después de sentarse a admirar las actuaciones de los libertinos (y me dicen que algunos de los que han deslumbrado a la sociedad londinense son así)?

Cuando el comportamiento es cada día más laxo y licencioso, ¿deben los creyentes rebajar los estándares de su vida? Si lo hacen, su poder espiritual se desvanecerá, y su razón de ser habrá acabado. Si alguna vez podría haber un momento en que los cristianos pudieran relajar su rigidez, seguro que no es ahora cuando el mismo aire está contaminado, y cuando nuestras calles resuenan con los gritos de los vendedores de periódicos vendiendo periódicos sucios.

Es profundamente triste escuchar cómo la gente habla de actos de pecado hoy en día; cómo los hombres y mujeres jóvenes, sin sonrojarse, hablan de actos que depravan y destruyen, como si se tratara de trivialidades, o de temas para bromear. Es una pena que los objetivos de la ley exijan la publicación de detalles inapropiados. En cuanto a los que no solamente cometen lascivia, sino que se complacen en los que la cometen: “Oh alma mía, no entres en su secreto” (Gns. 49;6). Mi corazón clama a menudo: ¡Quién me diera alas como de paloma! Volaría y hallaría reposo.” (Salm. 55;6).

Ciertamente será desastroso para la iglesia de Dios que sus miembros se vuelvan impuros. En estos días debemos ser doblemente estrictos, para que no entre en medio de nosotros ninguna conducta suelta. Hay que reprimir el pecado concreto con una mano fuerte, pero también hay que abstenerse de toda especie de mal.

Mis queridos hermanos y hermanas, independientemente de vuestras deficiencias, sed puros de corazón, de labios y de vida. Nunca permitas una imaginacion perversa, ni hables de cosas que son inmundas. Que no sean nombradas ni una sola vez entre vosotros, como conviene a los santos. Una mirada lasciva, una palabra sospechosa, un acto cuestionable deben ser evitados vigorosamente. Todo cuanto raye en lo incasto debe ser rechazado.

Sólo los puros de corazón verán a Dios. Todos estamos sujetos a las pasiones humanas, y nuestra miserable carne se deja fascinar con demasiada facilidad por quienes complacen sus indulgencias. En segundos el alma puede ser conducida al cautiverio. Velad en la oración, especialmente en estos días malos. Clamad: “No nos dejes caer en la tentación”, y si la oración es sincera, tú mismo te mantendrás lejos de los lugares sospechosos. Haced un pacto con vuestros ojos de que no miraréis lo que contamina, e impedid que vuestros oídos oigan al respecto. Vigila tus labios para que no propaguen la corrupción cuando hables acerca del pecado. No tengo miedo de que te metas directamente en un pecado grave, sino que des un paso muy pequeño en el camino que conduce a él. Entonces sólo será cuestión de tiempo.


Seducido…


Agustín cuenta la historia de un joven amigo suyo que tenía el mayor horror por todo aquello relacionado con el anfiteatro romano. Un amigo pagano trató de persuadirlo de que entrara al Coliseo, y como estaba muy presionado y tenía un compromiso con ese amigo, accedió a ir una sola vez, pero decidió mantener sus oídos y sus ojos cerrados todo el tiempo. Parecería ser un riesgo muy pequeño sentarse allí como uno que era ciego y sordo, pero en medio de los juegos la gente aplaudía tan fuerte a cierto gladiador que les había complacido que abrió los ojos y los oídos para descubrir de qué se trataba todo eso. A partir de ese momento quedó encantado; miró y disfrutó de la vista, y aunque antes no podía soportar que se le mencionara, llegó por fin a ser un asiduo frecuentador de los crueles deportes y un defensor de los mismos, y al cabo de poco tiempo renunció a su profesión como Cristiano.

Guardaos de la levadura del placer mundano, porque su operación es silenciosa pero certera, y un poco de ella leudará toda la masa. Mantenga esta distinción entre cristiano e incrédulo y clarifíquela cada día.

¿Has oído hablar del ministro que se quejó al diablo por huir con uno de los miembros de su iglesia? El demonio respondió: “Lo encontré en mi propiedad, y por eso lo reclamé”. Yo también puedo decir: ” ¡Detente!” al archiengañador, pero no servirá de nada si te encuentra en su territorio. Cada cazador reclama el ave que encuentra en su propia red. Este es el argumento: “Lo atrapé en mi red, y por eso es mío.” En vano intentaremos disputar este derecho de propiedad con el archienemigo, pues “la posesión es el noveno punto de la ley.” 1


Demasiado rígido?:


Absteneos de toda especie de mal. “Pero no debemos ser demasiado rígidos”, dice alguien. No hay temor de que eso suceda en estos días. Tú nunca irás demasiado lejos en la santidad, ni te asemejarás demasiado a tu Señor Jesús. Si alguien le reprocha que es demasiado estricto y preciso, no se entristezca, sino trate de merecer el cargo. No puedo suponer que en el último gran día nuestro Señor Jesucristo le diga a alguien: “No eras lo bastante mundano. Estabas muy celoso de tu conducta y no te adaptaste lo suficiente al mundo”. No, hermanos míos, tal error es imposible. El que dijo: “Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto”, ha puesto delante de vosotros una norma más allá de la cual no podréis pasaros.
“Bueno, pero -dirá alguien-, ¿no vamos a divertirnos?” Mi querido amigo, los placeres que están preparados para los cristianos son muchos y abundantes, pero ellos nunca incluirán el pecado y la insensatez. ¿Llamas al vicio y a la locura diversión?

Cuando desciendo al campo, observo a los granjeros llevando grandes baldes de desperdicios para los cerdos, y nunca les envidio su delicada comida. No protesto en contra de que tengan un abrevadero lleno el doble. Pero, ¿participo con ellos? Desde luego que no! No me apetece eso. ¿Me niego a mí mismo? Por supuesto que no! Jamás me pareció que hubiera algo deseable en su rica mistura. No me cabe duda de que tiene un sabor exquisito para las criaturas para las que está preparado. Ciertamente parece ser muy apreciado.

Si los mundanos se deleitan con los placeres del mundo y el pecado, que los disfruten, pobres almas. No tienen nada más que disfrutar. No tienen un paraíso para el eterno futuro. No tienen a un Cristo o un Salvador en quien puedan apoyar sus cabezas. Que ellos tengan lo que los hace felices mientras puedan serlo. Pero cuando hablo con los hijos de Dios adopto otro tono, pues para vosotros estas cosas no tienen encanto si realmente habéis saboreado los grandes manjares de la comunión con Dios.

“Pero,” dirás, “Me gustaría muchísimo disfrutar un poco de los placeres del pecado.” Júzguense a ustedes mismos, entonces, por ser falsamente llamados hijos de Dios. “El que es nacido de Dios no peca,” lo cual no significa que no caiga en pecado por debilidad, sino que no es su deseo o su plan o su placer el cometer pecado. No es su camino, porque es una nueva criatura, y él encuentra su alegría y su placer en vivir lo más cerca posible de Dios.

“¿Hasta dónde puede uno llegar de conformidad al mundo?” Es una pregunta que se hace con frecuencia. ¿Nunca has oído la historia de una dama que quería un chofer? Dos o tres la visitaron por el puesto y, en respuesta a sus preguntas, el primer solicitante le dijo: “Sí, señora, no podría tener un mejor chofer que yo”. Ella le contestó: “¿Qué tan cerca crees que podrías estar del peligro sin que ocurra un accidente?” “Señora, podría ir a un metro de él, y sin embargo usted estaría perfectamente a salvo.” “Muy bien”, dijo ella, ” tú no me servirás.”


Cuidado o confianza?:


El segundo aspirante había oído la pregunta por la que el otro había sido rechazado y, por lo tanto, ya estaba preparado para responder: “¡Peligro! Señora, yo podría conducir a la distancia de un cabello y, no obstante, estar perfectamente a salvo”. “Entonces no me servirás en absoluto.” Cuando llegó el número tres, le pregunto: “¿Eres buen conductor?” “Bueno,” contestó, “Soy cuidadoso y nunca he tenido un accidente.” “¿Pero qué tan cerca crees que podrías conducir del peligro?” “Señora”, dijo, “eso es algo que nunca he intentado; siempre conduzco tan lejos del peligro como puedo.” La señora respondió inmediatamente: “Eres el tipo de chófer que quiero, estás contratado”.

Consigue un chofer como ese para que guíe tu corazón y conduzca tu propio carácter. No veas cuán cerca puedes ir del pecado, sino cuán lejos puedes mantenerte de él. Si no sigues este consejo, y si el Espíritu de Dios no produce en ti tal pureza de vida, la iglesia tendrán que levantar sus manos por ti y decir: “¿Quién lo hubiera pensado? Estos eran los jóvenes agradables de los que se esperaba tanto; eran los que solían decir, “No debes ser demasiado estricto”, y ¿dónde están ahora?” Para evitar lo peor, manténgase lejos de lo malo.

En cuanto a la obra de vuestro Señor, estad ligados al altar de Cristo y unidos para siempre a Él, y estoy seguro de que no encontraréis que sois unos perdedores al renunciar a los placeres mundanos. Los caminos del Señor son caminos agradables, y todas sus sendas son paz. (Prov. 3;17) Hay un placer seguro y dulce en la vida santa, y el placer radica en gran medida en el hecho de que de él brota una paz abundante. Que Dios nos conceda la gracia de mantenernos en estos caminos pacíficos, aunque otros nos llamen puritanos y ridiculicen nuestro santo temor al pecado.



SWORD & TROWELL
(Espada y Llana)

Edición 1995 No. 2
El Tabernáculo Metropolitano
Elephant & Castle, Londres SE1 6SD
Editor: Dr. Peter Masters



Fuente: http://www.middletownbiblechurch.org/christia/spurgeon.htm



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sábado, 27 de abril de 2019

La Biblia desde la Razón...



BCB


En estos pasajes vemos como el trato de Dios con el hombre siempre requiere que usemos la inteligencia de la cual El mismo nos ha dotado. 

El cristianismo no es una religión apartada de la razón, Dios nos dio Su Palabra de manera comprensible, para que podamos entenderla por medio de la lectura y el estudio dedicado, interpretándola en su conjunto y no aislando versículos e inventando supuestas revelaciones profundas. 




En algunos casos encontramos simbolismos, pero están claramente señalados por el mismo contexto del pasaje y en la mayoría de casos la interpretación es literal. La Biblia No es una fábula o un cuento de ciencia ficción, es HISTORIA, con personajes reales, situaciones reales y UN DIOS REAL que actúa, y habla; cada historia tiene un mensaje y un ejemplo para nosotros, nos muestra el carácter inmutable de Dios y lo más importante: Nos muestra como vivir nuestra vida agradándole. La Palabra conocimiento aparece más de treinta veces en el Nuevo Testamento, y no se refiere a un conocimiento intuitivo (místico e imaginario), sino al verdadero conocimiento de Dios por medio de Su Palabra.

La Biblia es clara y su mensaje puede ser entendido por cualquier persona nacida de nuevo, que se acerca al texto sin prejuicios y con la intención de creerle a Dios, acercándose como niño. Y ¿Cuál es la forma correcta de interpretarla? Cuando alguien le habla a usted y le cuenta algo que paso, usted pone toda su atención a TODO el relato para poder entenderle, no toma las primeras palabras, saca conclusiones e ignora el resto de lo que le dice, de hacerlo así estaría mal interpretando lo que ésta persona le está contando. 

Cuando usted lee una noticia en el periódico no lee solamente dos líneas en el medio e ignora el resto, NECESITA LEER TODA la noticia para poder entender que ocurrió, si lee un par de líneas aisladas y deja el resto a su imaginación, NO está leyendo la noticia, está inventando una muy diferente en su mente. Dios quiere que usted entienda la Biblia, por eso le ha dado a Su Santo Espíritu para que lo guíe, pero es necesario que aprendamos a leer sin prejuicios, sin ideas pre concebidas, y tomando y analizando toda la información con La misma Biblia, recuerde que el Autor de TODA La Biblia es Dios y El no se contradice, la suma de Su Palabra es Verdad (Salmo 119:160). 

Lea para buscar la voluntad de Dios y conocerle más. Si Dios lo ha salvado por Su Gracia, es natural que usted sienta el deseo de leer y estudiar Su Palabra, y no descansar confiadamente en las predicas o mensajes que escucha sin analizarlos contra La Biblia.

Si usted es creyente y no le gusta leer La Biblia, pida a Dios en oración que le de amor por Su Palabra, el distintivo de un verdadero creyente es que obedece La Palabra de Dios, pero no podemos obedecer lo que no conocemos, o no entendemos. Le recomiendo leer los Salmos 19 y 119 para apreciar algunos de los beneficios e importancia de Leer, Estudiar y Meditar en La Biblia. Cuando lea un pasaje, no lea unos pocos versos, lea todo el capítulo o toda la enseñanza (a veces en varios capítulos) para saber quien está hablando, a quienes les está hablando y porque. Acostúmbrese a hacerse preguntas acerca del pasaje que ha leído y no trate de resolverlos con su propia imaginación, acuda a un diccionario bíblico y a un comentario bíblico. Actualmente existen muchas herramientas en línea, si usted dispone de Internet, que puede utilizar para su estudio. 

Mientras más conozca La Biblia, más fácil le será darse cuenta si lo que usted cree que dice un pasaje se confirma en el resto de La Biblia, si es contradictorio lo más seguro es que su interpretación no sea correcta, de igual forma le será más fácil ejercer discernimiento para saber si un predicador está realmente enseñando La Palabra de Dios o está forzando un verso o unos pocos versos para hacer que la Biblia diga lo que él quiere y NO lo que Dios quiere decirnos.








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