jueves, 8 de febrero de 2018

EL PAPEL DEL ECUMENISMO EN EL NUEVO ORDEN MUNDIAL...



Alberto Gutierrez


La Iglesia Católica Romana está empeñada en unificar todos los poderes bajo su dominio, con el fin de establecer una sola religión y un gobierno mundial. 

El Dr. Rivera indicó que Roma está tratando de organizar una “superiglesia mundial”, que resultará “cuando el catolicismo una a todas las iglesias protestantes bajo su control” (Alberto, p. 20). Los jesuítas y otros agentes del Vaticano emplearían los movimientos ecuménico y carismático para introducirlos en las iglesias y traer a los protestantes de regreso al catolicismo. ¿Cómo lograrían esto? Rivera indicó que alrededor del año 1550, los jesuítas “comenzaron a infiltrarse en cada religión y denominación. Todavía lo hacen aunque en una forma más sofisticada, gracias al movimiento ecuménico/carismático y algunas iglesias ‘fundamentalistas’” (Ibíd., p. 18).

El señaló que en 1949 formó parte de un grupo de espías secretos que se infiltraron en las siguientes iglesias: 

“Episcopales, Iglesias de Dios, Metodistas, Luteranos, Adventistas del Séptimo Día, Nazarenos, Iglesia de Jesucristo, Hermanos de Plymouth, Pentecostales, Bautistas, Evangélicos Unidos, Alianza Misionera, Asambleas de Dios, Mormones, Testigos de Jehová, Mahometanos, Cópticos y Ortodoxos Griegos” (Ibíd.).





Toda causa tiene su efecto. En la década de los 50 surgió el movimiento de Renovación Carismática, y una figura clave para la unión protestante y católica: “La figura clave en el nuevo ‘Pentecostés’ ecuménico fue David du Plessis, quien jugó un rol principal en el desarrollo del diálogo Católico-Pentecostal...

Nadie en el siglo veinte unió tan efectivamente los tres movimientos más grandes del momento - el movimiento pentecostal, el movimiento ecuménico y el movimiento carismático. 

Como ‘el Sr. Pentecostés’, David du Plessis.” (All Roads Lead to Rome?: The Ecumenical Movement, p. 23). 






Este movimiento carismático se organizó en lo que se conoció como La Hermandad Internacional del Evangelio Completo de los Hombres de Negocio (FGBMFI, por sus siglas en inglés), y fueron los que “llevaron a los Católicos Romanos y a los Protestantes juntos a la ‘unidad y el amor del Espíritu’, poniendo énfasis en la experiencia en vez de la Escritura.” (Ibíd., p. 24). Desde esta década en adelante surgieron una serie de evangelistas ecuménicos que se caracterizaron por la conversión en masa de creyentes, ganados por las prédicas basadas en la emotividad. 

Katheryn Kuhlman y Billy Graham, por ejemplo, han sido dos de los tantos instrumentos del Vaticano.




Michael de Semlyen dice que esta “combinación de evangelismo en masa y la emoción de la Renovación Carismática ha sido atrapada y sometida por el movimiento ecuménico.” (Ibíd.). 

Este dato histórico es importante, ya que precisamente durante el reinado del Papa Juan XXIII (1958-1963) se logró la infiltración de todas las religiones creyentes, así como de las organizaciones no creyentes (comunistas, logias masónicas, anarquistas, sindicatos, etc.). También se confirmó que el ecumenismo y el carismatismo introducidos en las iglesias fueron los dos medios empleados por los jesuítas para lograr su objetivo.




“Hemos triunfado e infiltrado todas estas organizaciones y más. Gracias a nuestros agentes secretos, hemos entrado silenciosamente en la televisión cristiana y publicaciones, y nos han recibido como maestros, pastores y evangelistas. 

Estamos enfatizando sólo que el amor nos junte [sic.] a todos nosotros. Esto es nuestra revivencia [sic.]. Nuestra obra grande es la tercera fuerza que es el movimiento carismático. Este es el puente a Roma. Los protestantes nos han aceptado con brazos abiertos...

El primer grupo protestante que aceptó fueron los Adventistas y el evangelio completo de los hombres de negocios. 




Después los Bautistas, Metodistas, Presbiterianos, Luteranos, etc., hasta que todos estaban infiltrados, incluyendo los Mormones y los Testigos de Jehová, y muchos otros. Todos los seminarios, universidades, y colegios avanzados siguieron. Los jesuítas dirigieron a la acción de la juventud católica, la legión de María y los caballeros de Colón para que los lleven a cabo. Ahora estos grupos se callan en contra de Roma o claman que el sistema romano es una iglesia creyente.” (Alberto, p. 28).

En 1975 el Dr. Rivera indicó que esta obra de infiltración en todos los ámbitos (sociales, políticos, económicos y religiosos) estaba casi concluída: “Los protestantes debían conquistarse y usarse para el beneficio de los papas. Esta fue la propuesta personal que Ignacio de Loyola le hizo al Papa Pablo III, entre otras. Los jesuítas comenzaron de inmediato a obrar secretamente infiltrando TODOS los grupos protestantes, incluyendo a sus familias, lugares de trabajo, hospitales, escuelas, colegios, etc. Actualmente, los jesuítas casi han completado esa misión. De acuerdo a la Biblia, el poder de la iglesia local es puesto en las manos del Buen Pastor. Pero los astutos jesuítas han logrado a través del tiempo quitarle de las manos el poder de la sede denominacional y han empujado a casi todas las denominaciones protestantes en los brazos del Vaticano.

Esto era exactamente lo que Ignacio de Loyola estableció para que se cumpliera: una iglesia universal y el final del protestantismo” (Alberto Rivera, citado por Paris, The Secret History of the Jesuits, pp. 5,6, mayúsculas en original). 

Cuándo concluyó finalmente la sumisión del protestantismo al catolicismo romano por medio del movimiento ecuménico? “El Dr. Rivera explica que estando bajo el juramento de los jesuítas, se le dijo que un signo secreto sería dado a los jesuítas cuando el movimiento ecuménico hubiera acabado con el protestantismo, en preparación para la firma de un concordato entre el Vaticano y los Estados Unidos. La señal sería que un presidente se juramentaría de cara a un obelisco.




Por primera vez en la historia de los Estados Unidos, la ceremonia de juramentación fue trasladada al costado oeste del Capitolio, y el presidente Reagan juró de cara al monumento de Wasington.” (Newsweek, 26 de enero de 1981, p. 32, citado por Chick, Los Padrinos, p. 26). Luego de esta señal, los jesuítas esperaban la firma de un concordato entre el Vaticano y los EE. UU. Ronald Reagan, un masón y promotor del nuevo orden mundial, fue el presidente durante los años 1980-88. Reagan mantuvo una alianza secreta con el papa Juan Pablo II, donde ambos emplearon millones de dólares para derrumbar el comunismo. Desde entonces, el papa visitó los EE. UU. en seis ocasiones, algo nunca visto en la historia...








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MCeI


Un excelente ejemplo de obra terminada por satanás y el Vaticano, cosa que la mayoría de las congregaciones "evangélicas" NO denuncian (los pastores están escondidos debajo de la cama?)...


COBARDES.










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