jueves, 9 de febrero de 2017

CUIDADO CON LAS SECTAS JUDAIZANTES Y/O MESIANICAS...



Lucha Total Contra la Apostasía


Debemos de tener mucho cuidado con las sectas de los judaizantes y mesianicas.

El neo-judaísmo mesiánico, también conocido como el movimiento de los nazarenos (no la iglesia del Nazareno que es una denominación evangélica), es una secta que procura proselitar a los cristianos evangélicos para que abandonen sus congregaciones cristianas y adopten las costumbres, ritos y doctrinas judaizantes de este movimiento. 






Este grupo parte de la creencia de que las diez tribus perdidas de Israel están dispersas en América latina y todos esos millones de descendientes de antepasados judíos deben volver a sus raíces originales. Afirman también que la iglesia cristiana se gentilizó y abandonó su origen judío, se volvió anti-semita y hasta adulteró la Biblia para romper con sus raíces judaicas. Y lo peor aún, rechazan doctrinas claves de la fe cristiana como la Trinidad, la eternidad de Jesús, y declaran además que las Escrituras en sus traducciones modernas han sido adulteradas y no son fidedignas.

Hay grupos judaizantes que han llegado hasta el extremo de afirmar que el apóstol Pablo se desvió totalmente de la verdad, y que él es el “inventor” del cristianismo actual. Estos afirman que el Mesías Jesús había venido para reafirmar el judaísmo íntegramente y establecerlo en todo el mundo como el verdadero camino a Dios; que Pablo reinterpretó a Cristo y su mensaje creando así una nueva religión que es el cristianismo. ¡Es impresionante a qué extremos heréticos se puede llegar por este camino!.

Ya no estamos “bajo la ley sino bajo la gracia”. (Rom. 6.14-15).

“Ahora estamos libres de la ley por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra” (Rom.7.6).

“Así también vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo, para que seáis de otro, del que resucitó de los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios”. Por eso afirma: “… ahora estamos libres de la ley por haber muerto…”

Gálatas 2.19-20, vuelve a afirmar lo mismo: “Porque yo por la ley soy muerto para la ley, a fin de vivir para Dios. Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí…”

La justa y santa ley de Dios exigía de nosotros muerte; esa exigencia fue plenamente cumplida en la muerte de Cristo. Cristo nos incluyó en su muerte.


La ley no tiene nada que exigir de nosotros. Su demanda fue satisfecha. Ahora somos de otro, de Cristo nuestro Señor. Estamos bajo su autoridad. Y él vive en nosotros por su Espíritu Santo. Lo que era imposible por la ley, por la debilidad de nuestra carne, ahora es posible por el Espíritu. En Cristo, y por el poder de su Espíritu en nosotros, no solo somos justificados sino también santificados.




Fuente: https://www.facebook.com/LuchaTotalContraLaApostasia/?hc_ref=NEWSFEED&fref=nf




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