miércoles, 11 de noviembre de 2015

EL MODELO DEL ÚNICO PASTOR QUE MANEJA TODO...



Palabra de Dios la Verdad Biblica


Esto está totalmente en contra de las escrituras. El modelo que nos hablan el libro de los Hechos de cómo debía conducirse la Iglesia de Cristo, jamás menciona la palabra "Pastor", como tampoco en el resto de las Escrituras del Nuevo Testamento se le da un significado de un solo líder, que controla y maneja todo. Sencillamente, no existe tal cosa, ni tal oficio. 






La iglesia que describe el Nuevo Testamento era un organismo dinámico, un cuerpo viviente compuesto de muchas partes. La iglesia del año 180 a.D. en adelante, llegó a estar organizada como una institución cada vez más rígida con una jerarquía fija y compleja.La iglesia primitiva estuvo señalada por la manifestación de un ministerio polifacético por el que la edificación y la satisfacción de las necesidades de la comunidad se realizaba por medio de los dones de todos los hermanos. La iglesia post apostólica se desplazó cada vez más hacia una concepción uniforme de los oficios eclesiásticos que acabó por quitar el ministerio a los "laicos" para confinarlo significativamente al "clero".

“Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros”. Romanos 12: 4-5

La iglesia de Cristo, edificada con este propósito se le describe siempre en términos de “koinonía”, un compartir de la vida en común en el vínculo de Jesucristo. Sin embargo, la realidad es que cuando pasó el tiempo, después de la muerte de los apóstoles, la iglesia gravitó más en busca de una definición esencial, no en términos de un organismo dinámico, sino como una institución visible con una jerarquía de oficiales. La iglesia ya no pudo ser identificada como un cuerpo de creyentes unidos por el amor, miembros los unos de los otros, sino como una organización religiosa cuyos oficiales le daban significado. Finalmente, se llegó a afirmar que sin oficiales no podía haber iglesia. La organización usurpó la vitalidad de la vida como el sello de la iglesia.

Es muy común hoy en día que, cuando alguien pregunta, “¿a qué iglesia asistes?”, la segunda pregunta por lo general sea la siguiente: “¿quién es el pastor allí?”

¿Apóstoles, Pastores, Maestros, Profetas, quienes guiaban la iglesia del Nuevo Pacto?

“Exhorto pues a los ancianos entre vosotros (yo anciano también con ellos y testigo de los padecimientos del Mesías, que también soy participante de la gloria que va a ser revelada):

Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, no por fuerza, sino voluntariamente, según Dios; no con avaricia de ganancia material, sino de buena voluntad; no enseñoreándoos de la gran heredad, sino siendo ejemplos de la grey. Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, 1 Pedro 5:1-4

“Apacentar la grey” a los “ancianos” que tiene que rendirle cuentas luego al “Príncipe de los pastores”… La iglesia primitiva surgió del pueblo judío; todos los apóstoles fueron judíos y se expresaron en términos judíos. Tenemos que entender entonces, desde el trasfondo del Antiguo Testamento: ¿qué era un anciano en Israel?

La palabra “anciano” (o “ancianos”) se menciona en la escritura, tanto en el Antiguo Testamento, en el contexto de la nación de Israel, como en el Nuevo Pacto, en el contexto de guiar una asamblea. Según la Biblia, entonces, ¿qué es un “anciano”? hay tres diferentes sentidos la palabra “anciano” en la Biblia (mencionando también un sentido, que realmente es una mezcla de los demás: Los 24 ancianos del Libro de Apocalipsis).

Un “anciano” es un hombre de edad Y exhaló el espíritu, y murió Abraham en buena vejez, anciano y lleno de años, y fue unido a su pueblo. Génesis 25:8. Este es el sentido más general de la palabra y simplemente se refiere a alguien “viejo” de años.

Un “anciano” es un líder de la nación de Israel, Éxodo 3:16-18. Y Numero 22:4-7, El término no sólo se aplica a Israel porque los gentiles también tenían sus guías que eran llamados “ancianos”. Pero, luego Dios estableció a 70 “ancianos” para ser “representantes oficiales” de Israel. Éxodo 24:11. Dios los llama “príncipes” porque eran gobernantes subordinados (gobernaban pero siempre bajo el liderazgo del sumo sacerdote y los demás sacerdotes). Número 11:16-30. Estos ancianos “oficiales” eran los “principales” (los líderes, los gobernantes) del pueblo de Israel; Dios los apartó para ayudar a Moisés con la carga del liderazgo de la nación. Este “puesto” de anciano existía aun en los días de Jesús y los Apóstoles. Eran de los líderes de la nación que rechazaron a Jesús como el Mesías. Hechos 4:5-18. La palabra “anciano” se menciona por primera vez en el contexto de la iglesia local en Jerusalén (los hermanos de Antioquía mandaron una ofrenda a los ancianos de la iglesia de Jerusalén) Hechos 11:29-30. Estos ancianos, con los Apóstoles, formaban el equipo de guías en aquella iglesia.

Un “anciano”, por tanto, no es un “cargo” u “oficio” que se podría ocupar según un reglamento institucional. Ni mucho menos podrían ancianos ser instituidos y destituidos por turnos o según el antojo de un “pastor” o de una congregación como una familia tampoco puede cambiar de padre cada año. Un anciano bíblico no es “elegido” ni “nombrado”; un anciano bíblico es reconocido. La misma palabra “anciano” nos dice que la madurez (espiritual) es lo esencial para un anciano. En la Biblia, la edad avanzada normalmente es sinónimo de sabiduría y amplia experiencia. Y esta sabiduría y madurez viene en primer lugar de muchos años de ejercer la paternidad en su propia familia.
En cada una de las iglesias entre los gentiles que Pablo empezó, él estableció “ancianos”. Hechos 14:23. Estos ancianos eran también los “obispos” de las iglesias. Entonces, por esto podemos entender que, en el contexto bíblico, un anciano es también un obispo Hechos 20.17.

Porque es necesario que el obispo sea irreprensible, como administrador de Dios; no soberbio, no iracundo, no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas. Tito 1:5 con 1:7; observe que los “ancianos” y “obispos”…

Vemos la nota 146 de la BTX3: § 146. Tito 1.7. A través del latín episcopus, el gr. epískopos = sobreveedor, obispo. Este vocablo ha alcanzado a través del tiempo una connotación jerárquica que de ninguna manera refleja la sencillez del obispo de la Iglesia Primitiva.

Las iglesias institucionales, en su gran mayoría, han creado el oficio de un “pastor” que gobierna sobre la congregación. Este modelo no es bíblico. La palabra “pastor”, como ministerio espiritual, aparece en el Nuevo Testamento una sola vez, y en conjunto con cuatro otros ministerios: “Y él mismo dio a unos, apóstoles, a otros, profetas, a otros, evangelistas, a otros, pastores y maestros”. Efesios 4:11. (hay versiones que tiene además de manera equivocada, la palabra “pastores”. En Hebreos 13:7:17-24, vemos por ejemplo que allí dice “hegoúmenoi” en el griego, lo cual es una palabra general para “guías”).

El “pastoreado” se originó en el sacerdocio católico-romano. Fue la idea del romanismo, colocar a un solo hombre en la punta de la iglesia y considerarlo como un mediador entre Dios y los hombres. Esta es una doble rebelión contra los principios de la palabra de Dios. Porque hay un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo (1 Timoteo 2:5). Ningún hombre puede pretender ser “la voz de Dios” para sus hermanos, ni tiene derecho de hacer que otras personas dependan de él en cuanto a sus vidas espirituales. Por medio de Jesucristo, cada cristiano tiene acceso directo e inmediato al trono de Dios (Hebreos 4:14-16, 10:19-22). Cualquier “líder, guía, o mal llamado pastor” que dice: “Si quieren ser seguidores de Jesús, obedézcanme a mí”, está usurpando el lugar que corresponde solamente al Señor mismo.

Veamos como mal usan el siguiente versículo de Hebreos 13:17.

"¿Pero no dice en Hebreos 13:17 que debemos someternos al pastor?" Desafortunadamente, existen muchos hombres que sacan este verso de su contexto para enseñar una sumisión ciega bajo el "pastoreado" de una congregación determinada pero esto no es lo que dice. Las palabras claves en Hebreos 13:17 son "sumisión" o “sujeción” y "pastores". Es necesario entonces aclarar el significado de estas dos palabras.

Vamos a citar el comienzo del versículo según la versión Reina-Valera de 1960, y de allí regresaremos al original griego. "Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos..."
Al comparar el original griego, llama la atención que ninguna de las tres palabras claves ("obedeced", "pastores", "sujetarse") es la palabra usual y "normal" que esperaríamos encontrar: La palabra usual para "obedecer" es "hypakouo". Aquí, en cambio, tenemos la palabra "peithomai", que es la voz media (reflexiva) de "peitho", "convencer". Una traducción más literal sería entonces: "Déjense convencer...o persuadir como lo encontramos, en la versión textual BTX3". O sea, aquí no se trata de una obediencia ciega; más bien se trata de seguir a alguien que tiene buenas razones, razones convincentes.

La palabra usual para "pastor" es "poimen", que literalmente significa un pastor de ovejas, de rebaños de animales. Pero aquí, en cambio, tenemos la palabra "hegoúmenoi", que viene de "hegéomai" = "guiar" o "considerar". La misma palabra "hegoúmenoi" es traducida como "guiador" en Mateo 2:6, y como "el que dirige" en Lucas 22:26. Una traducción apropiada sería quizás "guía" o "a quienes os dirigen, como se encuentra en la versión textual (BTX3)". Muchas traducciones entonces traducen mal y escriben equivocadamente pastores. Ver notas 160 y 161 BTX3.

Se levanta aquí la pregunta: ¿"Pastorado" o "pastoreo" es idéntico con "liderazgo" de la iglesia? La tradición actual de las iglesias dice "sí", pero el Nuevo Testamento habla de una forma distinta:
- Las iglesias estaba en manos de los ancianos (en sus casas o en lugares secretos incluso) y de los apóstoles (Plantadores de iglesia). (1 Pedro 5:1-4).

- La palabra "pastor", no se usaba para designar un oficio eclesiástico. Solamente se usaba en forma figurada para resaltar un aspecto de la labor de los ancianos y apóstoles (ese aspecto es de "alimentar" y "cuidar al rebaño").

- Ninguna iglesia del Nuevo Testamento fue dirigida por un solo "anciano u obispo", eran congregaciones, reuniones en casas de hermanos, con sencillez de manera plural, vemos en esas congregaciones un hombro a hombro entre ellos. Donde se compartían los dones que el Señor les daba, para su edificación y crecimiento. Era una iglesia móvil, necesaria incluso para esos tiempos de persecución.

En ninguna parte del Nuevo Testamento encontraremos que se hace énfasis en una persona que ocupa el oficio de obispo (pastor). Si bien la Escritura contempla una pluralidad de ancianos como parte de la vida del cuerpo de Cristo, el énfasis arrollador está en las exhortaciones que incluyen a todos los miembros del cuerpo. En al menos 58 lugares del Nuevo Testamento se manda a los creyentes que cumplan responsabilidades relacionadas con “los unos a los otros”. Muchos han cambiado esto y han considerado que el ministerio descansa esencialmente en “el ministro”, olvidándonos de que el ministerio, como lo revela el Nuevo Testamento, se extiende a todos.

Entonces La iglesia de Cristo es dirigida por una pluralidad de hermanos. El Nuevo Testamento no menciona ninguna iglesia que hubiera sido dirigida por una sola persona, en cambio, se mencionan muchas iglesias dirigidas por un equipo de hombres y mujeres, (Hechos 13:1, 14:23, 15:4.6, 20:17, Filipenses 1:1, 1 Tesalonicenses 5:12-13, Tito 1:5), y una variedad de ministerios (Efesios 4:11-12).
Muchas iglesias institucionales hoy son dictaduras. Hombres que avergüenzan a los miembros calculadamente, para conseguir que se sometan a sus caprichos. Ejercen una autoridad falsa, por medio de la manipulación y las amenazas, a menudo abusando del nombre de Dios para conseguir sus propios propósitos. Enseñan, que un cristiano puede escuchar la voz de Dios solo por medio de sus líderes. De un líder que gobierna según sus propias reglas.

La iglesia de Cristo no es una democracia, es una teocracia. Le corresponde a Dios, no al hombre, llamar y ordenar aquellos que pueden ser guías para enseñar, cuidar y alimentar a los participantes (Juan 15:16, Hechos 20:28, Efesios 4:11). Muchas iglesias institucionales eligen a sus líderes según sus criterios; una mayoría de impíos elige a líderes impíos. De estos líderes tampoco se puede decir que sean puestos por Dios. En el Nuevo Testamento, las personas con autoridad espiritual se reconocen por el hecho de que conocen personalmente a Jesucristo y están cerca de Él; y por el hecho de que son ejemplos de los creyentes con su vida. Las iglesias institucionales hoy, en general, tienen criterios equivocados de autoridad, como por ejemplo:

Los conocimientos o grados académicos,
La posición conferida por elección humana,
La capacidad humana de convencer, manipular, o imponerse,
La posición económica.

Ninguno de los mencionados es un criterio bíblico de autoridad espiritual. Por tanto, muchos de los que actualmente lideran las iglesias, no son aquellos que deberían ser guías según los criterios Bíblicos.

En el Nuevo Testamento, las palabras "pastor" (cuando se refiere a un líder de una iglesia), "anciano", y "obispo", son sinónimos (Hechos 20:17.28, Tito 1:5-7, 1 Pedro 5:1.4). No existen "pastores sobre ancianos" ni "obispos sobre pastores". (Timoteo y Tito no eran "ancianos" locales, sino ejercían un ministerio apostólico (regional) como encargados y sucesores de Pablo. Tito 1:5 "en cada ciudad").

El "pastorado" de la mayoría de las iglesias actuales NO es lo que el Nuevo Testamento entiende con esta palabra; y que no podemos simplemente proyectar las estructuras de una iglesia actual dentro de las palabras del Nuevo Testamento y más aún en el Nuevo Pacto. El propio contexto de Hebreos 13 nos da una pauta adicional acerca de estos "guías”. El versículo 7 dice: Acordaos de los que los dirigen, quienes os hablaron la palabra de Dios; considerad cual haya sido el resultado de su conducta e imitad su fe. Ahora veamos el verso 17: Prestad atención a quienes os dirigen y sed dóciles, porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que hagan esto con gozo, no quejándose; porque esto no sería provechoso para vosotros.

En otras palabras, se trata de personas de una conducta ejemplar, dignos de ser imitados. No se trata de personas que fueron elevados a una posición de "liderazgo" por medio de un nombramiento, una elección, una ordenación, una graduación, o cualquier otro procedimiento humano, y que desde allí podrían exigir "sumisión". Al contrario, se trata de personas que anteriormente ya demostraron su integridad; personas que pudieron demostrar "resultados" visibles de su conducta y fe, y por tanto se ganaron el respeto de la congregación de los santos. Ellos tienen autoridad, y merecen sumisión, en cuanto son ejemplos para los santos.

La autoridad de la palabra de Dios por encima de cualquier autoridad y liderazgo humano. Cualquier otra postura llevará inevitablemente al tradicionalismo y papismo de la iglesia romana.

El Señor Jesucristo es La Autoridad Soberana En La Iglesia. Al escribir a la iglesia de Éfeso, el Apóstol Pablo nos dice que Jesús es el único que tiene la posición de autoridad soberana en la Iglesia. A él solamente por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia…" (Efesios 1:16-22). Es el único que sostiene la posición de soberanía sobre los creyentes. Es el único que está en el trono sobre todos los principados y autoridades. Ha sido exaltado, "sobre todo…señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no solo en este siglo sino también en el venidero… y sometió todas las cosas bajo sus pies… Y LO DIO POR CABEZA SOBRE TODAS LAS COSAS A LA IGLESIA, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo" (Efesios 1:21-23).

Esta posición de autoridad soberana pertenece a la Trinidad, y todo lo que se refiere a la gobernación de la Iglesia, está reservada para nuestro Señor Jesús solamente. La Autoridad Soberana de Dios, la Autoridad Veraz de las Escrituras y la Autoridad de nuestra Conciencia son más altas que la de cualquier hombre, sea cual sea su oficio o título. Debemos enfrentar el hecho de que las tradiciones que hemos heredado con respecto al gobierno y orden eclesiásticos están envueltas en ropajes muy sospechosos. Están centradas en el clero y generalmente asfixian y suprimen las perspectivas del Nuevo Testamento tocante a “los unos a los otros”. Los líderes siervos deben formar parte natural de la vida corporativa ya que estimulan y equipan al pueblo de Dios para los diversos ministerios.

Lamentablemente, el cambio de un ministerio polifacético a uno uniforme ha creado la deplorable situación en la que la iglesia permanece siempre como un infante dependiente, desvalido e inmaduro a causa de los oficiales que cuidan la cuna. Hemos heredado tradiciones en las que el rabo mueve al perro. Viéndolo en perspectiva, estoy convencido de que debido a la naturaleza profundamente arraigada de este espantoso cambio, la necesidad más grande que enfrenta la iglesia de hoy es el resurgimiento de un “ministerio polifacético de gracia”, Jon Zens.

Le damos gracias por ver todas estas verdades “al único Dios, nuestro Salvador, sea la gloria, la majestad, el dominio y el poder, por medio de Jesús el Mesías, nuestro Señor, desde antes de todos los siglos, ahora y por todos los siglos, amén.”


Plantando Iglesias bajo la gracia

Gracia y Paz

Notas de pie de la Biblia Textual 3era edición:
§ 160. He. 13.17. Entendemos la importancia funcional que adquiere aquí el verbo peito en su declinación imperativa peiteste (traducido obedeced, en casi todas las versiones). No obstante, al analizar sus significados y contexto, vemos que: 1. En voz activa significa: a. convencer →Hch. 18.4; 19.8, 26; 28.23; b. persuadir, apelar a →Mt. 27.20; Hch. 13.43; 2 Co. 5.11. 2. En pasiva significa: a. Ser persuadido, ser convencido, llegar a creer→Lc. 16:31; Hch. 17:4; 21:14; 26:26; 28:24; b. obedecer, seguir →Ro. 2.8; Gá. 5.7; Jac.
3.3 (cuyo contexto es importante). c. Algunos pasajes están entre los significados a y b, pudiendo seguir ambas traducciones →Hch. 5.36; 23.21; 27.11; lo mismo que en Hch. 5.39: y fueron persuadidos por él. d. Perfecto pasivo: estar convencido, estar cierto, estar persuadido →Lc.20.6; haber sido persuadido: Ro. 8.38; 15.14; 2 Ti.1.5, 12; He. 6.9.

A luz de lo anterior, los vv. que requieren el significado de obedecer son escasos, mientras que los demás pasajes (entre los cuales está el que nos ocupa), en que el verbo aparece en voz pasiva (perfecto o no), demandan el significado de persuadir. Por otra parte, tal como se conoce el pasaje: Obedeced a vuestros pastores y someteos a ellos, ha sufrido no poca deformación.

En primer lugar, la palabra pastores no está registrada allí. En segundo término, el verbo no es upakoúo = someterse, obedecer, sujetarse, sino upeíko = ceder, dar el consentimiento, dar la razón. Vemos entonces que nuestra propuesta dejaos persuadir… sed dóciles (2ª Edic.) refleja el imperativo sin perjuicio del significado básico.

Aún así, aceptamos el hecho que dicha traducción dista bastante de obedeced, y como solución ecléctica se propuso la traducción prestad atención, y así fue adoptada al texto (ver comentario siguiente).

§ 161. 1 Ti. 3:4,5,12 y 5:17. Interesa aquí el verbo proistemi y su traducción clásica gobernar. Considerando sus significados por una parte, y el contexto por la otra, surgen elementos de juicio que pueden resultar en una traducción más equilibrada. Ya de entrada, apreciamos varias acepciones del verbo, tales como: ponerse a la cabeza de; ir primero (en el perfecto); presidir (en el sentido de: dirigir; conducir, guiar; ir delante de alguien); sobrepasar (Platon); estar delante (de alguien o algo para protegerlo), de donde surge el sentido de ayudar, unirse a, más exactamente definido como proteger, representar, cuidar, auxiliar, auspiciar; estar al cuidado de; preocuparse de, involucrarse en. “Si tan solo él cuidara bien su propia casa” (Jenofonte). En el NP se utiliza ocho veces (todas en forma intransitiva) que ocurren en el corpus paulino y cubren los anteriores significados. En cada caso, el contexto muestra la importancia de cuidar de, ya que este cuidar de constituye la obligación de todos los miembros que, mediante una vida de sacrificio (Fil. 3.17) y ejemplo, cuidan de la iglesia.

En Ro.12:8, el que cuida de los demás es una frase antecedida y precedida por expresiones que se refieren a obras de amor fraternal: El que comparte, con generosidad; el que cuida de los demás, con diligencia; el que hace misericordia, con alegría. Vemos así a un grupo de personas equipadas por el Espíritu para la tarea primordial de cuidar de los demás. Similar a 1 Ts.5:12: Y os instamos, hermanos, a que respetéis a los que trabajan entre vosotros, y tienen cuidado de vosotros
en el Señor, y os amonestan. De acuerdo al contexto, la tarea es en gran medida la del cuidado pastoral, y el énfasis recae, no sobre el rango de autoridad, sino en el esfuerzo manifestado en beneficio del creyente. En las Pastorales, donde el verbo (especialmente el participio) ocurre repetidamente, se mantiene presente la idea de ofrecer dirección y cuidar. Es en este orden de ideas que gobernar →1 Ti. 3:5, lleva implícito el concepto de guiar, y de allí, nuevamente, el de cuidar. Más adelante, →1 Ti. 3:12 se describe a los buenos diáconos como aquellos que cuidan bien (proistamenoi) de sus propias casas. 1 Ti. 5:17 muestra que la referencia no apunta solamente al buen gobierno de los ancianos, sino especialmente al ejercicio de un cuidado fraternal sincero por las almas.

La segunda mitad del v. hace de su diligencia en este cuidado, el criterio predominante en todos los casos. En el NP, el verbo tiene el sentido primario de ofrecer dirección y de cuidar. Igualmente interesante es el uso del infinitivo de proistemi en Tit. 3:8,14, y su traducción: ocuparse, empeñarse, poner empeño. Los que han creído a Dios procuren ocuparse en buenas obras. En virtud de que en un contexto más amplio →Mr. 10.42-45; Lc. 22.24-27; Hch. 20.28-30; 1 P. 5.1-3, este concepto se sugiere permanentemente, nos luce entonces que aquí, el sentido de gobernar se debilita ante el de cuidar.

Consecuentemente, creemos que proistemi puede recibir una traducción más apropiada con vocablos tales como cuidar o guiar. En relación a 1 Ti. 3.5, es oportuno mencionar que la palabra que le sigue (cuidar, atender, mirar por, auxiliar, socorrer), lejos de quedar superpuesta, más bien intensifica y expande la idea, dado que en el contexto de la Epístola (en la que el autor amonesta y previene respecto a falsas enseñanzas y doctrinas) la función de estos servidores está íntimamente ligada a un sentido de protección. Siendo así, el vocablo acoger sea quizá el que mejor refleja la intención del pasaje.




Fuente: https://www.facebook.com/PalabradeDioslaverdadbiblica/




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