miércoles, 29 de julio de 2015

EL LLAMADO AL "ALTAR"



Banner of Truth


Hace unos meses atrás, escribí un artículo en donde menciono el origen del método evangélico de las llamadas “a aceptar a Cristo” o llamadas “al altar”.






Esto surgió a mediados del siglo 19 en los Estados Unidos a través del popular y conocido predicador Charles Finney. Antes de Finney, las congregaciones en America no conocían nada acerca de un tal “llamado al altar” o “silla de lamentaciones”, etc. Finney quien fue un personaje de fuerte influencia y habilidades de oratoria, convenció a muchos a que debían pasar al frente a hacer una decisión de recibir a Cristo. El tiempo era propicio, pues para el siglo 19, el cristianismo protestante en los Estados Unidos, con algunas excepciones, se había vuelto más “cultural” que confesional.

El siguiente artículo es acerca de una entrevista que se le hizo al gran predicador y ministro, y escritor Martyn Lloyd-Jones acerca de los métodos de invitar al frente practicado en ese entonces por el popular Billy Graham. Su respuesta confirma el origen de esta práctica netamente evangélica y que no tiene raíces históricas Reformadas. El artículo en Inglés apareció en el sitio de "Banner of Truth" el 24 de Junio de 2003. Lo que sigue es la respuesta del Dr. Lloyd-Jones. 

A principios de la década de 1970 el Dr. Martyn Lloyd-Jones fue el orador en una conferencia de ministros en los EE.UU. y en una sesión de preguntas se le hizo la siguiente pregunta:

P: “Durante los últimos años, sobre todo en Inglaterra, entre los evangélicos de la fe reformada, ha habido una crítica creciente al sistema de invitaciones que son usadas por Billy Graham y otros. ¿Justifica la Escritura el uso de tales invitaciones públicas o no?”

 R. Bueno, es difícil responder a esta pregunta en un breve compás sin ser malinterpretado. Déjame respondorle así: La historia de este sistema de invitaciones es uno con el que ustedes deben estar más familiarizado que nadie, ya que comenzó aquí en lo Estados Unidos. Se inició en la década de 1820; el autor real de esto fue Charles G. Finney. Este hombre condujo a una gran controversia. Asahel Nettleton, un gran Calvinista y evangelista de éxito, nunca emitió un "llamado al altar", ni la gente pidió que fueran al  "asiento ansioso." Estos nuevos métodos en 1820 ya fueron condenados por muchas razones por todos los que tomaron la posición reformada.

Una razón es que no hay evidencia de que esto se hizo en tiempos del Nuevo Testamento, porque en ese entonces se confiaba en el poder del Espíritu. Cuando Pedro predicó en el Día de Pentecostés bajo el poder del Espíritu, por ejemplo, no tenía necesidad de llamar a la gente hacia adelante en la decisión, ya que, como lo recuerde, la gente estaba tan conmovida y fueron afectados por el poder de la Palabra y el Espíritu que, efectivamente, interrumpieron al predicador, gritando, "Varones hermanos, ¿qué haremos?" Esa ha sido la actitud tradicional reformada hacia este asunto en particular.

 En el momento en que comienzan a introducir este otro elemento, usted está trayendo un elemento psicológico. La invitación debe estar en el mensaje. Creemos que el Espíritu aplica el mensaje, por lo que confiamos en el poder del Espíritu. 

Yo personalmente estoy de acuerdo con lo dicho en la pregunta. Nunca he llamado a la gente hacia adelante al final de mi discurso por este motivo; y existe un grave peligro de que la gente venga hacia adelante antes de que estén listos pasar adelante. Nosotros creemos en la obra del Espíritu, que Él convence y convierte, y él hará su obra. Existe el peligro de llevar a la gente a un "nacimiento", por así decirlo, antes de que estén preparados para ello.

Los Puritanos, en particular, tenían miedo de lo que ellos llamarían "una fe temporal" o "una falsa profesión." Hubo un gran Puritano, Thomas Shepard, que publicó una famosa serie de sermones sobre las diez vírgenes. El gran punto de ese libro era el hacer frente a este problema de una falsa profesión. Las vírgenes necias pensaban que estaban bien.  

Este es un muy gran peligro.

Puedo resumirlo al ponerlo de esta manera: Yo siento que esta presión que se pone a la gente a que venga adelante a “tomar una decisión” se debe en última instancia  a una falta de fe en la obra y la operación del Espíritu Santo. Estamos para predicar la Palabra, y si lo hacemos correctamente, habrá una llamada a una decisión que viene en el mensaje, y luego dejamos al Espíritu para que actúe sobre las personas. Y por supuesto él lo hace.

Algunos pueden venir inmediatamente al cierre del servicio para ver el ministro. Creo que siempre debe haber una indicación de que el ministro estará encantado de ver a cualquier persona que quiera hacerle preguntas o desea más ayuda. Pero eso es una cosa muy diferente de ejercer presión sobre la gente a venir al frente. Siento que es un error el poner presión directamente a la voluntad.

El orden en la Escritura parece ser esto: "la verdad se presenta a la mente, el cual mueve el corazón, y este a su vez mueve la voluntad." 

Si eres cristiano, comparte con tu pastor acerca de esta práctica y su origen. Millones de creyentes tienen miedo de aceptar esta verdad, como el Católico común y corriente, niegan que siguen una tradición. 






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