lunes, 22 de diciembre de 2014

ESA ABOMINABLE FIESTA PAPISTA LLAMADA NAVIDAD



Sana Doctrina Contra la Apostasía







Calvino diría:


"La regla que distingue entre una adoración pura y una adoración corrupta se aplica universalmente, a fin de que no adoptemos ningún artificio o invención que nos parezca apropiada, sino atender a los mandatos de Aquel que solo tiene derecho en prescribir. Por lo tanto, si queremos que Él apruebe nuestra adoración, esta regla (que Él impone por todas partes con una máxima seriedad) debe guardarse con gran diligencia".




Cristo condenó con vehemencia el agregado de leyes hechas por el hombre y los preceptos que se adicionaban a la Ley de Dios. Al condenarlos en el versículo 15.4, lo hizo con gran enojo, ya que usó el verbo griego "kakalogeo" (κακολογων) que significa llanamente "insultar". 

Las palabras en Mateo nos muestran que somos esclavizados a las reglas humanas cuando en el culto nos alejamos de la Palabra y la voluntad de Dios. 

La adoración se hace vana, dice el texto, para describir que se trata de una adoración fútil, sin sentido, ya que no honraba a Dios ni los beneficiaba a ellos o a los demás hombres de manera alguna.


Mas aún, Calvino escribe sobre el versículo originario de Isaías 29:13: "...pues quiere significar que sostener como regla los "mandamientos de los hombres" y no la Palabra de Dios, es subvertir todo orden.

Pero es la voluntad de Dios que nuestro temor y reverencia con el cual le adoramos sea regulado por la regla de su palabra; y que no demanda nada más que simplemente nuestra obediencia, mediante la cual nosotros y nuestras acciones serán conformadas a la Palabra, y no nos desviaremos hacia la derecha o la izquierda."


Luego sobre Mateo 15.9, Calvino escribe lo siguiente:

"Cristo declara que se equivocan quienes presentan, en la sala de la doctrina, los mandamientos de los hombres, o que pretenden obtener de ellos la regla para el culto a Dios".

Que sea entonces establecido como principio, que ya que Dios estima la obediencia mas que los sacrificios (1 Samuel 15:22-23), ningún tipo de culto ideado por los hombres gozará de su estima, y aún más, como lo declara el profeta, serán declarados malditos y detestables."

Debemos comprender que cuando el corazón del hombre se encuentra alejado de Dios, la Palabra de Dios se cambia a favor de los “preceptos de hombres”, o aquellas “tradiciones puramente humanas.”.

Los asuntos que los hombres generalmente gozan y encuentran sagradas, nuestro Señor las aborrece y rechaza. Comprender esto es comprender nuestra relación frente a nuestro Dios infinito.

El Dr. Henry Sikkema

Se sabe del uso del árbol, adornado y venerado por los druidas de Europa central, cuyas creencias giraban en torno a la sacralización de todos los elementos de la naturaleza. Estos pueblos celebraban el cumpleaños de uno de sus dioses adornando un árbol perenne, coincidiendo en cercanía con la fecha de la Navidad cristiana.

El árbol tenía el nombre de Divino Idrasil (Árbol del Universo), en cuya copa se hallaba el cielo, Asgard y el Valhalla; mientras que en las raíces profundas se encontraba el infierno.

Cuando los primeros cristianos llegaron al norte de Europa, descubrieron que sus habitantes celebraban el nacimiento de Frey, dios del Sol la fertilidad, adornando un árbol perenne, en la fecha próxima a la Navidad cristiana.

Este árbol simbolizaba al árbol del Universo, llamado Yggdrasil, en cuya copa se hallaba Asgard (la morada de los dioses) y el Valhalla (el palacio de Odín); y en las raíces más profundas estaba Helheim (el reino de los muertos).

Posteriormente con la evangelización de esos pueblos, los cristianos tomaron la idea del árbol, para celebrar el nacimiento de Cristo, pero cambiándole totalmente el significado.

Se dice que san Bonifacio (680-754), evangelizador de Alemania, tomó un hacha y cortó un árbol que representaba al Yggdrasil (aunque también pudo ser un árbol consagrado a Thor), y en su lugar plantó un pino, que por ser perenne, simbolizó el amor de Dios, adornándolo con manzanas y velas.

Las manzanas simbolizaban el pecado original y las tentaciones, mientras que las velas representaban la luz de Jesucristo como luz del mundo.

Conforme pasó el tiempo, las manzanas y las luces, se transformaron en esferas y otros adornos.

fruto de la idolatría que Dios condena en su palabra.

Después se agregó la tradición de poner regalos para los niños bajo el árbol, enviados por los Reyes Magos, Olentzero o Papá Noel qien no es mas que el dios odim ( satanás)
engañando así a los niños y a los padres descuidados que no aman la verdad, desviando con estas falsedades a los mas pequeños.

En la Ginebra de Calvino uno podía ser multado o encarcelado por celebrar la Navidad. Fue a solicitud de la Asamblea de Westminster que el Parlamento inglés aprobó en 1664 un proyecto de ley prohibiendo la observancia de la Navidad, llamándola un día festivo pagano.

En un apéndice a su “Directorio para el Culto Público a Dios”, los teólogos de Westminster dijeron: “En la Biblia no se ordena santificar ningún día bajo el evangelio, excepto el día del Señor, que es el sábado cristiano. Los días festivos, vulgarmente llamados ‘días santos’ [holy days], no teniendo autorización en la palabra de Dios, no deben continuar”.

A esto se debe añadir que cuando los puritanos llegaron a América, aprobaron leyes similares.

Los primeros habitantes de Nueva Inglaterra trabajaron de firme todo el 25 de diciembre de 1620, en un calculado descuido de ese día. Como 40 años más tarde, la Corte General de Massachusetts decretó un castigo para los que observaran la festividad: “… cualquiera que sea encontrado observando, mediante la abstinencia del trabajo, o celebrando, o de cualquier otra forma, guardando cualesquiera días como el Día de Navidad, deberá pagar cinco chelines por cada una de estas faltas”.

No fue sino hasta el siglo 19 que la Navidad tuvo alguna importancia religiosa en las iglesias protestantes. Todavía a finales de 1900, los servicios navideños no se celebraban en las iglesias presbiterianas del sur.

La Asamblea General de 1899 declaró: “En las Escrituras no hay justificación para la observancia de la Navidad o la Pascua como días festivos.

Más bien, ocurre lo contrario (véase Gál. 4:9-11; Col. 2:16-21), y tal observancia es contraria a los principios de la fe reformada, conduce a un culto defectuoso, y no está en armonía con la sencillez del evangelio de Cristo Jesús”.



“¿Cómo podemos inventar las cosas que a él le agradan mediante nuestra naturaleza corrompida y nuestras mentes pequeñas? Aún cuando creemos estar agradando a Dios, y no vemos nada malo en ello, Cristo nos dice que estamos en un error. Debemos tener una base escritural para todos los elementos de culto".








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